El problema de la vinaza tiene soluciones al alcance de la mano

El problema de la vinaza tiene soluciones al alcance de la mano
Así lo expusieron ayer expertos de distintos países durante la Jornada sobre el efluente que organizó la Secrearía de Estado de Innovación y Desarrollo Tecnológico de Tucumán. Especialistas compartieron sus experiencias en el tratamiento de ese contaminante, ofreciendo alternativas para aprovecharlo como un derivado comercializable.
En medio de una gran expectativa, que se tradujo en la presencia de unas 160 personas que colmaron el primer piso del Jockey Club Tucumán, se desarrolló ayer la Jornada Sobre Vinaza, organizada por la Secretaría de Innovación y Desarrollo Tecnológico de la Provincia. Durante todo el día, expositores de Alemania, Brasil, Venezuela, la Patagonia, Jujuy y Tucumán mostraron en detalle diversas alternativas tecnológicas para el tratamiento del contaminante industrial derivado por los ingenios, postulando la posibilidad de convertirlo en un subproducto comercializable.

"Creo que a lo largo de la jornada quedó claro que hay mecanismos para avanzar en forma rápida y efectiva contra la contaminación que afecta a la región", consideró el titular de la SIDETEC Javier Noguera, minutos después de que se escuchara la última exposición, a cargo del especialista local Jorge Perera. Justamente este experto fue quien dejó el dato más significativo de los muchos que se pudieron recoger como epílogo de la disertación: sostuvo que, con apenas 1,5 dólares por tonelada de caña que se invierta, se puede montar una planta que neutralice la vinaza, derivando en la generación de cloruro de potasio, un elemento altamente demandado en zonas con debilidades en materia de fertilidad de suelos. "Las tecnologías están y la inversión requerida no es de ninguna manera demasiado elevada como para desecharla", agregó Noguera.

Una inversión de US$ 3 millones

Antes de Perera, Juan María Gutiérrez, responsable del proceso de reconversión industrial del ingenio Tabacal de Jujuy, explicó cómo con una inversión de 3 millones de dólares, esa planta neutralizó gran parte de sus efluentes contaminantes, cambiándolos por la producción de abonos y fertilizantes, decantando agua que es reutilizada en la misma fábrica, lo que redunda en una significativa reducción en el consumo de ese recurso natural.

Previamente, Miguel Morandini, de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres y Faustino Siñeriz, del PROIMI, expusieron sobre la utilización de la vinaza como elemento de riego, para impulsar su deposición en suelos, y la digestión aeróbica y anaeróbica respectivamente, ambas técnicas tendientes también al aprovechamiento de la vinaza como fertilizante de cultivos. En todos los casos puestos como ejemplos por estos dos profesionales, se hizo hincapié en que se trata de mecanismos que aún son sometidos a estudio, en pos de definir cuál de las alternativas es la mejor, inclusive en el caso de los procesos de digestión, que ofrecen condiciones contrapuestas de ventajas y contraindicaciones, principalmente ambientales de orden colateral.

Todas las exposiciones fueron seguidas atentamente por referentes de todos los sectores productivos de la provincia y los representantes del ámbito público, como el secretario de Desarrollo Productivo Jorge Feijoó, el titular de la Secretaría de Medio Ambiente Alfredo Montalván. Este último tuvo a su cargo la apertura de la Jornada con un discurso en el que puso en claro las cifras de generación de vinaza que hoy desvelan a la provincia. El funcionario subrayó que desde su cartera se logró neutralizar el efecto contaminante de la cachaza, mediante la aplicación de un programa denominado "Cachaza Cero", que se basó en la reconversión del desecho sólido en energía calórica, de la que se valen las calderas y usinas de cogeneración eléctrica de los ingenios. Luego de destacar la preocupante relación de 1 a 13 entre el alcohol destilado y la vinaza derivada, Montalván recalcó la importancia de disponer en la provincia de un evento como el que dejaba abierto con su exposición. "Es un evento de gran calidad, realizado en el momento justo", reforzó.

Los primeros en difundir su tecnología fueron Rodolfo Taraubella y el alemán Niels Doering, quienes presentaron el proceso de oxidación electrolítica, técnica ya usada en la corrección de otros problemas ambientales, y su potencial aplicación al tratamiento de la vinaza. En pocas palabras, tanto el especialista europeo, creador de la novedosa mecánica, como su representante en Argentina, aseguraron que se puede neutralizar el contaminante convirtiéndolo en agua, "casi potable", y una sustancia semisólida a la que denominaron "barro orgánico", capaz de proveer de potasio a los suelos que carezcan de este componente.

Una alternativa energética

Luego de esta exposición fue el turno del brasileño Ocatavio Valsechi, asesor del Gobierno federativo, quien tras una reseña de cómo evolucionó el negocio del bioetanol en su país, sorprendió al postular que el futuro de la diversificación azucarera debe apuntar no a ese combustible, sino a la generación de electricidad, produciendo, mediante el procesamiento de la vinaza, gases de combustión como el metano, que alimenten usinas de generación. Para ello ofreció distintas alternativas de tratamiento orgánico del efluente, mostrando los pro y los contra de cada una, y especificando que algunas ya se aplican en la práctica, tal es el caso de la decantación del contaminante en plantas piloto, donde se obtiene agua y potasio, que pueden ser reutilizados.

Claro en sus conceptos a pesar de su esforzado castellano, Valsechi supo hacerse entender por todos, especialmente por los activistas ambientales y los estudiantes de Agronomía, cuando sin medias tintas postuló que arrojar vinaza a los ríos es un crimen, más aún si se tiene en cuenta que, como ayer quedó demostrado, hay técnicas al alcance de la mano que permiten su tratamiento con evidentes ventajas en cuanto a la recuperación de las inversiones.

El biodiesel

Inmediatamente después de la exposición del brasileño, se escuchó a Héctor Alvarez, representante de la Universidad Nacional de la Patagonia. Abocado al desarrollo de una técnica basada en la aplicación de bacterias en aceites para la generación de biodiesel, sus avances le valieron el reconocimiento internacional, llevándolo a exponerlos en Europa. El profesional explicó que, por pedido de sus colegas tucumanos, hizo la prueba con vinaza, obteniendo resultados alentadores que llevan a pensar que la alternativa, proyectada para aplicarse en sus ámbitos originarios en 2015 con la instalación de una planta piloto, podrán en el mediano plazo subsanar el grave problema de la contaminación en Tucumán.

Entre todas estas ponencias, se pudo escuchar también a Fabricio Saab Pereyra, ejecutivo de la brasileña Quimatec, y a César Pérez y Alfonso Cañizares, del ingenio Santa Teresa, de Venezuela, quienes pusieron a disposición de los industriales argentinos complementos orientados a la aplicación de las técnicas mostradas en el evento.

Pero además de las proyecciones de los expertos, los momentos más interesantes de la Jornada se dieron cuando cada uno de ellos, luego de exponer, sostuvo intercambios con varios de los asistentes. Industriales, profesionales, estudiantes y directivos de entidades empresarias, plantearon diversas dudas e incluso disyuntivas, que enriquecieron la muestra.

"Nuestra principal satisfacción es reunir a académicos, industriales, empresarios y funcionarios en un mismo ámbito y ofrecer soluciones concretas que permitan seguir con el crecimiento que están teniendo todos los sectores de la provincia", añadió el titular de SIDETEC.

En una época marcada por la discusión ambiental, que puso a la provincia de Tucumán en el ojo de una tormenta de alcances incluso judiciales, demostrar que hay alternativas válidas para terminar con el flagelo de la vinaza en los ríos tucumanos, abre la posibilidad de acelerar la búsqueda de una solución definitiva, que termine con el estigma que arrastra la principal producción del Jardín de la República.

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