Se la cortaron por una disputa de jurisdicción entre Epec y la cooperativa de Colonia Tirolesa. Perdió la conexión, el medidor y la Tarifa Solidaria.
La causa es tan simple como irritante, tan burocrática como banal: un viejo error y un diferendo de jurisdicciones entre la Empresa de Energía de Córdoba y la Cooperativa Eléctrica de Colonia Tirolesa.
En el medio, Marta Acosta, su esposo y sus dos hijas, sin luz y con un grado bajo cero de mínima.
Chispas. La historia comenzó en 2003, cuando la mujer pidió una conexión de luz en la cooperativa del pueblo. “Como no me daban facilidades, fui al Ersep para ver si conseguía la Tarifa Solidaria”, contó a Día a Día Acosta, apoyada en el mismo pilar que un año y medio después levantó con materiales y mano de obra prestados. Por ser desocupada, consiguió el beneficio en 2004.
Allí nació el error: la casa está ubicada dentro de la jurisdicción de la cooperativa de Tirolesa (en el límite con Villa Retiro, un barrio de Córdoba). La Epec, entonces, puso un medidor tomando la energía de un tendido ajeno. “Nadie me dijo que pasaba eso, yo pagué la conexión y cada una de las facturas que vinieron, sin dejar vencer nada”, agregó Marta mientras mostraba las boletas pagas.
–¿Y nunca te dijeron nada desde la Cooperativa?
–A los pocos meses de tener el medidor, una persona vino y me pidió ver el contrato con Epec. Como le mostré todo, incluso los papeles de la Tarifa Solidaria, se fue y nadie más apareció.
Hasta ahora. Siete años después, en marzo pasado, empezó la pesadilla de los Acosta. “Un buen día, vinieron de la Cooperativa y me dijeron que iban a denunciar a Epec y a mí por el robo de energía. Es más, me cortaron la luz, pero como les dije que había ido a denunciarlos a Desarrollo Social (que ahora tiene a cargo la Tarifa Solidaria), me volvieron a conectar al otro día”, contó Marta.
La reconexión duró lo que el otoño, porque el 28 de junio pasado, apenas comenzado el invierno y con la ola polar encima, fue la Epec la que esta vez se llevó los 220 voltios y los dejó a oscuras.
¿Qué hacemos? Desde la cooperativa, le dijeron a este diario que la solución es muy sencilla. “La señora tiene que venir y pedir la energía, porque está dentro de nuestra zona de influencia”, explicó Raúl Pedri, ingeniero de la institución. “Epec reconoció el error que cometió al darle luz en su momento”, agregó el funcionario.
El problema es que la Cooperativa, como la mayoría de las prestatarias del interior, no ofrecen el beneficio tarifario. “Yo no puedo volver a pagar la conexión, si ya la pagué. Además, necesito la Tarifa Solidaria porque no tengo manera de abonar el servicio normal”, lamentó Marta.
A su lado, su hija de 14 años, entendía a medias lo que decía su mamá. Por un problema de hipoacusia profunda, Nahir está impedida de escuchar con normalidad los padecimientos familiares.
Desconfían, por eso, no cooperan
Desde el Gobierno, enterados de la realidad de la familia Acosta, indicaron que el régimen de Tarifa Solidaria incluye a la Epec y a unas pocas cooperativas. “Desde hace tiempo, instamos a estas prestatarias para que presenten la solicitud y puedan ofrecer a sus clientes la Tarifa Solidaria”, explicó un funcionario de Desarrollo Social, el ministerio a cargo del beneficio. “Pero, al parecer, no confían en que la devolución que el Gobierno les hará por la diferencia entre lo consumido y lo cobrado les llegue en tiempo y forma”, agregó.
Desde la Provincia adelantaron que precisamente esta semana se materializará una nueva reunión con representantes de varias de las cooperativas de servicios públicos para agilizar la adhesión.
La Tarifa Solidaria incluye beneficios en luz, agua e impuestos provinciales. Previa visita de un trabajador social, se puede acceder a una boleta de luz de unos 40 pesos.
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