Prisión perpetua para un homicida

Prisión perpetua para un homicida

El hecho ocurrió en Solano hace unos años

 

Un sujeto fue condenado a prisión perpetua y otro absuelto por el Tribunal Oral 4 tras estar acusados de haber matado a un joven para robarle su moto partiéndole un adoquín en la cabeza; los hechos se dieron en San Francisco Solano años atrás. Los magistrados se pronunciaron por unanimidad y sentenciaron al encausado a la máxima pena que prevé el Código Penal. Vale señalar que la víctima agonizó durante veinte días y su familia pudo dar con su paradero al hallarlo en la morgue judicial. 

Para los jueces Mario Caputo, Andrea Calaza y Alberto Ojeda, quedó acreditado a lo largo del proceso por medio de los relatos vertidos por los testigos que José Francisco Gallardo, interrumpió la marcha de la moto en que se dirigía la víctima, lo obligó a detenerse y posteriormente para sustraerle sus pertenencias tomó un adoquín de la calle y lo arrojó en la cabeza del joven, generándole heridas que tras semanas de agonía derivaron en su deceso.

Durante todo ese tiempo la familia del atacado lo buscó incesantemente pero no pudo dar con él, ya que al momento del atraco no tenía documentos en su poder y había sido identificado como NN.  Asimismo los magistrados consideraron que el restante imputado, Sergio Gómez, no tuvo responsabilidad penal por lo que votaron por su libre absolución. La condena para Gallardo se enmarcó como "homicidio criminis causa", es decir que los delincuentes mataron a la víctima para perpetrar el robo y ocultar las pruebas del hecho buscando tener impunidad. 

Luego de herirlo de gravedad, Gallardo sustrajo las pertenencias y el ciclomotor en el que se trasladaba la víctima. Uno de los elementos probatorios considerados relevantes por el tribunal fueron los dichos de un remisero que sindicó a Gallardo como el responsable del ataque fatal. Vale recordar que en la instancia de alegatos el fiscal Claudio Pelayo había pedido la máxima pena, mientras que las defensas oficiales de Roberto Rosales y Silvia González la libre absolución.

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