Maxi Moralez firmó con Vélez pero no se olvidó de Racing: culpó al Chocho por no haber seguido en la Academia.
Pero ignorando prácticas judiciales y razonando con su corazón, Maxi Moralez ayer pataleó. Aconjogado dejó retazos de su pena por evacuar Racing: "Yo puse todo de mí y me quería quedar. Se ve que no bastó. Si no, pregúntenle a Llop y a los dirigentes... Yo podría haber firmado con Vélez o Estudiantes la semana pasada, pero esperé a Racing". Y clausuró su teoría despilfarrando enojos con su ex técnico: "Yo no era prioridad para Llop". Pero quienes debían ser más racionales, explicaron el divorcio argumentando más trastornos en una economía ducha en sufrir desvaríos crónicos. "Si nos quedábamos con Maxi, teníamos que hipotecar el club", argumentó el presidente Molina.
En agosto de 2007, a Moralez lo vendieron al FC Moscú en siete millones de dólares. El frío hostil congeló su rendimiento. En enero de 2008, Blanquiceleste invirtió 1.200.000 dólares en contratarlo a préstamo por un año. De los millones que robustecieron las arcas de BC pasaron a desprenderse de un dinero menor que aún esperan cobrar en Rusia. Su cotización bien justificada por su rendimiento enorme en el Mundial sub 20 de Canadá se vino a pique. En Rusia sólo registran pérdidas. En BC no... Volvió a Racing, fue el que supo ser y era quien más simpatías despertaba en el hincha. En algún momento fue patrimonio del club. El Fortín se lo lleva por u$s 2,5 millones por el 50% de su pase. "Vélez siempre me quiso y me gustó la idea de ir". Maxi se abrazó a Vélez, con su pesar por divorciarse de su Racing.
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