"La principal herramienta para combatir la pobreza es el trabajo"

El padre Francisco Nazar recientemente proclamado candidato a gobernador por el partido Opción Social y Popular, aseguró que en democracia los incrementos salariales y los acuerdos por las recomposiciones de los ingresos "deberían surgir inevitablemente de las negociaciones en paritarias entre gremios, estados o empresarios, y no de la buena voluntad, el humor o de la antojadiza y arbitraria decisión del gobernante de turno".
Nazar aseguró que el salario es un instrumento importante para "la distribución de la riqueza, que debería garantizar el derecho del trabajador a vivir dignamente, porque -aseguró- es el trabajo y no la dadiva, la que dignifica al hombre, a su familia y la que puede motorizar el desarrollo de una provincia. El trabajo se debe convertir en la principal herramienta para combatir la pobreza, de allí la importancia que deben tener tanto la decisión de impulsar la generación de empleos como la defensa del poder adquisitivo de los salarios, cuyo mínimo vital y móvil debe estar siempre por encima de los costos de la canasta familiar".

Por ello siempre dije, que de respetarse estos preceptos seria contradictorio que los conceptos "trabajo y pobreza" pueden convivir en una misma persona, porque justamente debería ser el acceso al trabajo el que garantice huir de la pobreza y el acceso a una vida digna, siempre y cuando se puedan establecer condiciones laborales saludables y salarios dignos y justos.

"Las garantías constitucionales, la legislación laboral y nuestra propia constitucional tuvieron la sabiduría de establecer a las paritarias como mecanismo para regular las relaciones laborales, discutir los temas salariales, y como ámbito natural de defensa de los derechos de los trabajadores, ya que las condiciones laborales y las actualizaciones salariales no pueden estar sometidas a los caprichos, la generosidad o las necesidades electorales de un gobernante, sino que deben surgir de un debate serio, del intercambio de opiniones y de las necesidades del trabajador y las posibilidades del estado", afirmó Nazar.

"El empleado público formoseño, no sólo tiene que recuperar el poder adquisitivo de su salario sino la dignidad de ser reconsiderado como trabajador, condición arrebatada por un decreto ley de la dictadura, que estableció que los empleados de la administración pública no tenían status de trabajadores, sino de servidores públicos, impidiéndole sentarse a negociar paritarias, porque las paritarias significa la discusión entre dos partes iguales, algo que no era considerado así por la ley dictatorial, generando una odiosa disquisición entre trabajadores y empleados públicos, que evidentemente hasta hoy perdura en la mentalidad de algunos gobiernos feudales", indicó.

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