Los chanchos abrieron la primera brecha entre el gobierno neuquino de Omar Gutiérrez y el nacional de Mauricio Macri, y la “chanchada” se armó a partir de la liberación para el ingreso de carne de cerdo a la Patagonia, a través de la barrera sanitaria implementada por Senasa en Río Colorado.
El gobierno neuquino, como ya lo había anticipado el ministro de la Producción, José Brillo, había anticipado el rechazo a la medida, y la posible recurrencia a la Justicia para impedir el acceso en el caso de que se avanzara, como de hecho sucedió.
Se busca así, según el gobierno provincial, proteger centralmente dos cuestiones: el estatus de libre de aftosa sin vacunación que tiene la región (el cerdo también transmite la aftosa); y a la vez, la producción local de porcinos, que es una industria en crecimiento, a la que no le viene nada mal algo de proteccionismo.
Desde Cambiemos, hay argumentos para defender la decisión nacional. Los esgrimió, rápidamente, el diputado nacional Leandro López, quien le sugirió al gobierno de Gutiérrez que implemente ayuda para la producción desde otros ángulos, por ejemplo, bajando el precio de la energía que cobra el EPEN, o reduciendo la aplicación de Ingresos Brutos a los sectores productivos.
López, hecha ya la fama de polemista a fondo, sostuvo que la barrera sanitaria, a esta altura, para lo que sirve es para aumentar los precios de la carne en la región.
Lo cierto es que el gobierno neuquino presentó un recurso de innovar ante la Justicia, para mantener la barrera con todas sus restricciones. El ministro Brillo anticipó además que el resto de las provincias patagónicas haría lo mismo, consustanciadas en el argumento de defender el estatus de libre de aftosa sin vacunación.
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