La primera escuela inclusiva de la ciudad espera por el reconocimiento provincial

Se constituyó en 2003 dentro del proyecto “una escuela para todos”. No recibe subvención del Estado y se sustenta gracias a la colaboración de la comunidad. Fue reconocida por el Concejo Deliberante como única en sus características
Hace siete años, un grupo compuesto por varias familias fundaron la asociación civil sin fines de lucro “Paz y humildad” para concretar un proyecto denominado “una escuela para todos”, que luego se materializó en el colegio San Francisco, ubicado en el barrio Las Américas. Su misión: generar una política educativa de inclusión. Esta es la premisa que llevan adelante desde entonces, pura y exclusivamente con la colaboración de la comunidad y empresas que brindan su apoyo, mediante aportes económicos o de otro tipo.

“Es una escuela común, pero abierta a la diversidad”, definió Jorge Cipolleti, titular de asociación. El emprendimiento se basa en la constitución de un colegio de educación básica para grupos reducidos, con atención personalizada y bajo la consigna de la inclusión educativa y social.

En diálogo con El Atlántico, Cipolleti explicó la modalidad de trabajo que desarrollan, el origen de la iniciativa y los recursos con los que cuentan.

“Nosotros pensamos que la escuela tiene que ser una sola y para esto, hay que incluir a todo chico que llega al establecimiento, sin importar las diferencias”, enfatizó.

Actualmente, la matrícula de la institución es de 56 chicos y proyectan que para el año próximo, aumente a unos 80 alumnos en el nivel primario.

Allí concurren niños de todas partes de la ciudad: de los barrios adyacentes, el centro y el puerto. En este sentido, Cipolleti confió que más que la ubicación de la escuela, “lo que llama la atención es el proyecto en sí”. Si bien no hacen publicidad comercial del servicio educativo, el titular de la ONG entendió que las familias “se van enterando por el boca en boca”, lo que consideró como “la mejor publicidad que podemos tener”.

“La heterogeneidad se da en todo sentido, tanto en el nivel económico, como en el social”, señaló luego.

Las características que se resaltan de este emprendimiento es que fomenta no solamente la calidad educativa, sino también la solidaridad y la inclusión entre los alumnos.

Según Cipolleti, la clave está en la atención personalizada que se ofrece. “En cualquier aula de cualquier escuela, no puede haber más de 20 chicos”, subrayó.

Respecto de la variedad que se observa entre el estudiantado, aseguró que “un grupo siempre va a ser heterogéneo, a no ser en algunos establecimientos que excluyen al chico que tiene problemas”. Esto no sucede en el colegio San Francisco, ya que sostienen la idea de que las problemáticas, en vez de ignorarlas, hay que solucionarlas de forma profesional.

“En educación no hay ningún misterio. El misterio está en que, para educar a un niño, hay que dedicarle el tiempo y la energía suficiente para motivarlo y sacarlo adelante. Se trata de personalizar la educación y profesionalizarla”, sentenció.

Otra parte importante de la experiencia en la institución es la capacitación continua del cuerpo docente. En esta línea, Cipolleti expresó que “si existe una problemática, hay que estudiar, investigar y solucionarla”, mientras resaltó que “la escuela inclusiva lo que hace es superar a la escuela común que tiene integración”.

Además, los maestros de la escuela no son considerados empleados, sino integrantes del proyecto. Cipolleti sostuvo que “sin el cuerpo docente, un concepto como éste no se puede lograr”. La comunicación entre todos los que conforman este modelo de educación es directa y las decisiones se toman en conjunto, ya sean de orden económico o pedagógico.

¿Cómo surge esta iniciativa? La respuesta fue contundente: “Por necesidad”, dijo Cipolleti. Acto seguido precisó que a comienzos del proyecto existían problemáticas vinculadas a la educación sin resolver. “Así, que las mismas familias con otras nos planteamos hacer una escuela. No teníamos otra opción”, relató.

En este punto, también aparecieron los obstáculos porque, de acuerdo a Cipolleti, para lograr este fin “había que tener recursos, que no había y nunca hubo”.

Si bien resulta difícil resumir 7 años de historia en pocas palabras, el presidente de la asociación afirmó que en ese derrotero que tuvieron que atravesar, ante la ausencia del Estado, se encontraron con “personas que ayudan, empresas y políticos que se acercaron”, a fin de dar una mano a la institución. También se sustentan con el aporte social que se reparte entre todos los padres.

“El dinero es muy importante -continuó- pero no es todo. Para que esto se supere y siga perdurando en el tiempo, el Estado tiene que estar presente”.

El San Francisco no cuenta con subvención gubernamental, a pesar de que está prometida por las autoridades provinciales desde el año pasado. De esa forma, pasarían a constituirse como una escuela provincial.

Por otra parte, cabe resaltar que la propiedad de San Salvador 9802 donde funciona el servicio educativo es alquilado, por lo que la lucha también abarca el obtener un lugar propio, “pero que no desvirtúe lo que ya está hecho”, de acuerdo a Cipolleti.

“Hay que poner el hombro y seguir adelante, hasta que nos escuchen en la Dirección General de Escuelas y decidan darnos la subvención que realmente necesitamos”, concluyó.

ALMUERZO FAMILIAR

Más allá de los aportes que brindan las personas y empresas ajenas a la comunidad educativa, todos los meses organizan algún evento para recaudar fondos, luego destinados al pago del alquiler del inmueble u otros gastos menores. Ellos mismos preparan la comida y atienden a los comensales.

Durante el mediodía de hoy se llevará a cabo una de esas jornadas en las que el colegio San Francisco agasaja a quienes se muestran dispuestos a colaborar. Para esto, organizaron un almuerzo familiar que tendrá lugar a partir de las 13, en la sede del Sindicato de Trabajadores Municipales ubicado en San Martín entre Marconi y 1 de Mayo. El valor de la tarjeta incluye la comida, bebidas y postre. Además, informaron que se realizará un “bingo” y distintos sorteos entre los presentes. Aquellos que quieran acercarse hasta allí, pueden comunicarse a los teléfonos: 481 1321 y 154 549715.

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