La inspección visual de un ingeniero mecánico a pedido de la Justicia reconoce que la rueda gigante del International Park tenía deficiencias.
La investigación recayó en el Juzgado Correccional Nº 7, a cargo de Juan Carlos Curto, la misma dependencia que investiga la otra tragedia que enluta Rosario, la explosión de Salta y Oroño, y curiosamente la que también tramitó la causa por la muerte de una nena de un año, en enero de 2008, bajo las ruedas del trencito del parque Alem.
El drama se desencadenó mientras cientos de personas disfrutaban de los juegos de Oroño y 27 de Febrero, incluidos hijos y familiares de dos gremios, el de los peones de taxis y aceiteros, por el Día del Niño.
Justamente por ser sobrinas de Ricardo Castro, un afiliado al gremio de los choferes, es que las dos chicas fallecidas, Florencia Arana (12) y su hermana Melanie (14), ambas de Rafaela, estaban participando de la fiesta y subieron a la rueda, aparentemente con una tía y dos primas.
Pero cuando la taza se encontraba en la cima del juego, a 30 metros de altura, conjeturó Herrera, aparentemente se cortó el eje que la sostenía y, tras columpiarse, se vino abajo. El carro cayó sobre dos puentes de metal (uno para ingresar y otro para salir del juego) sobre el que más gente esperaba su turno para una vuelta. Por eso, el saldo fue aún más dramático: Florencia y Melanie muertas, y otros siete heridos (ver recuadro).
Según detalló el titular de los Amigos del Parque Independencia, Adrián D'Alessandro, se trata de carros "de tamaño y peso importantes, tipo teleférico, para 4 ó 5 personas".
Ese será un dato clave. "Habrá que establecer cuántos kilos podía soportar el carro", dijo la fiscal, información que el apoderado no aportó, por lo que se desconoce si no iba sobrecargado, máxime considerando que algunas de las personas que llevaba eran de contextura robusta.
De hecho, la "reticencia" del directivo incidió en la decisión de dejarlo detenido, así como al encargado del juego, acusados de homicidio y lesiones culposas múltiples. Para la fiscal, todo indica que la imputación será "culpa con representación": un delito cometido por negligencia o imprudencia, "siendo que debería haberse podido imaginar el resultado por acción u omisión". Prima facie, desestimó la posibilidad del dolo.
Aun así, las responsabilidades podrían ampliarse. Por ejemplo, se analizará el rol del técnico que habría certificado el buen funcionamiento del juego en junio (informe que el concesionario elevó al municipio). Y también se verán los "términos de la concesión" para evaluar si a la Municipalidad no le cabían deberes de control sobre los juegos.
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