La boda se celebrará mañana en un salón de barrio Pueyrredón. Es la primer uniformada que se casa con una pareja del mismo sexo.
Se conocieron hace sólo ocho meses cuando Carina Villarroel, miembro del Cuerpo de Saturación Zona Norte, cuidaba la panadería donde Soledad Ortiz trabajaba, en el barrio de Villa Belgrano.
Fue amor a primera vista. Al mes ya estaban viviendo juntas y a los cuatro meses decidieron casarse. La relación se volvió meteórica a tal punto que actualmente están haciendo un tratamiento en busca de un bebé.
Carina sueña con un varoncito y Soledad con una nena, por lo que cruzan los dedos para que la gracia de la naturaleza les brinde un embarazo múltiple, aunque no piensan parar “hasta tener al menos seis hijos, nos gustan las familias numerosas”.
“Nuestro hijo va a tener la suerte de tener dos mamás, algunos que las perdieron no tienen ninguna y este bebé va a tener dos”, dice al respecto Carina.
Desde hace unos días su vida es un caos. Corridas al Registro Civil al hospital para hacer los exámenes médicos, buscar las alianzas, repartir las tarjetas y pensar en la decoración del salón, son demasiadas cosas. Sin embargo, se las ve radiantes y con una sonrisa enorme en la cara se apasionan al contar su historia.
“Apenas la vi me enamoré”, dice Carina, quien al momento del flechazo estaba en pareja desde hacía 6 años.
Desde hace un año y medio es funcionaria policial y asegura estar orgullosa de su uniforme.
A pesar de que es conocida la poca simpatía con que esta fuerza ve a la diversidad sexual, asegura que nunca sufrió la discriminación en su trabajo.
“Estoy muy orgullosa de mi hija”
Cristina es la mamá de Carina. Asegura estar muy orgullosa de su hija y les pide a los padres que respeten la elección sexual de sus hijos.
“Yo les digo a los papás que respeten a sus hijos, que los apoyen y así los van a hacer muy felices”, dice Cristina emocionada y apretando con fuerza la mano de Soledad, quien en breve se transformará en su nuera.
“Yo fui la primera que fui a hablar con mi jefe y le dije que me iba a casar con una mujer. Él me respetó y me apoyó, hay varios compañeros oficiales que van a ir a la fiesta”, añadió.
Sin embargo, Carina asegura que en la Policía hay muchos hombres y mujeres gays que temen socializar su elección sexual por miedo a reprimendas.
“El amor no tiene sexo”, sentencia a la vez que recuerda algunos episodios desafortunados vividos en algún bar de Nueva Córdoba, cuando una persona le pidió que no se besara con su compañera “por que por allí podían pasar chicos”. “Yo le expliqué que somos libres, que el amor no tiene sexo, que tenía que abrir su cabeza”, comentó.
Carina no conoce el mar, por lo que eligieron para su luna de miel pasar unos días en la costa atlántica.
“Queremos descansar y pasar unos días juntas, quiero que ella conozca el mar”, dice Soledad, quien no deja de besar y acariciar a su futura esposa.
La pareja sueña mientras tanto, con poder celebrar la ceremonia religiosa, tarea por el momento por demás difícil debido a la resistencia manifiesta de la Iglesia con la diversidad sexual y la posibilidad de que las parejas del mismos sexo tengas hijos.
Por otro lado, en poco tiempo la sociedad argentina dio pasos enormes respecto a las minorías sexuales, con la aprobación del matrimonio igualitario primero, con la Ley de Identidad de Género después, poniendo al país en la vanguardia en relación a reconocimiento de derechos.
El amor de Carina y Soledad quedará sellado mañana a las 23.30 en “Don Félix”, un salón de barrio Pueyrredón al que asistirán “los amigos y familiares más queridos”.
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