El Gobierno quiere reducir el gasto político en el Ejecutivo y también en la Legislatura. Pero el presupuesto general se incrementará un 18 por ciento, al ritmo de la inflación. Se habla de unos 60 mil millones de pesos en deuda para obras.
De a cuentagotas, el Gobierno bonaerense empieza a dejar trascender los números del Presupuesto de Gastos para 2018, en el que se prevé un fuerte ajuste del “gasto político” que abarcará incluso al poder Legislativo.
Vidal prefiere discutir el Presupuesto con la actual conformación, a pesar de que los números no la favorecen, porque, considera, tiene una oposición dialoguista.
El Presupuesto General rondaría los 620 mil millones para el próximo ejercicio, un 18 por ciento más de los 522 que aprobó la Legislatura un año atrás, con lo cual crecerá por debajo de la inflación.
Si se considera toda la serie Vidal, es el incremento más modesto del gasto, de año a año. El presupuesto de 2016 era de 354 mil millones, con lo cual el escalón hacia 2017 fue de casi 47 puntos.
De esos 620 mil millones, 60 mil ingresarán por la vía del endeudamiento y tendrán como destino obras de infraestructura. Todavía quedan pendientes algunas grandes, como el acueducto del Río Colorado, la Planta Potabilizadora de La Plata y los trabajos sobre la cuenca del Salado, que se hacen en conjunto con la Nación.
La otra novedad pasa por el anuncio de un fuerte recorte del gasto en la Legislatura, que ya fue acordado con los presidentes de ambas Cámaras. Se habla de un ajuste de más de 2 mil millones, con lo cual el presupuesto, en lugar de incrementarse, se reduciría un tercio en términos nominales.
Como viene anticipando INFOCIELO, la idea del Gobierno es enviarlo a la brevedad a las Cámaras. Vidal prefiere discutirlo con la actual conformación, a pesar de que los números no la favorecen, porque, considera, tiene una oposición dialoguista que le permitirá negociar, cuestión que cambiará radicalmente el 10 de diciembre cuando ingresen los legisladores de Unidad Ciudadana.
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