La presión rompe los caños y el agua corre por la Mate de Luna

La presión rompe los caños y el agua corre por la Mate de Luna
A lo largo de esta avenida troncal de la capital circula agua potable y servida. Según la SAT, se debe al incremento de presión en la red.

Por momentos pareciera que los vecinos se han puesto de acuerdo en vaciar todos juntos las piletas. En la avenida Mate de Luna, esa que divide la ciudad en dos y que conecta el Este con el Oeste casi sin interrupciones, el agua fluye por la calle como si fuera un auto de carrera. Lo peor de todo es que cuesta dilucidar si se trata de agua potable o de agua servida. En realidad, es un poco de ambas.

“Acá no te podés distraer un segundo”, dice Marcelo Meserqui. El joven trabaja en un call center de la zona y todos los días toma el colectivo en la esquina de Saavedra y avenida, el lugar preciso donde nace “el río” Mate de Luna. “Si te descuidás un minuto, pasa el bondi o un auto y te empapa. Yo veo agua sucia, pero no sé si será o no de cloacas. Acá siempre hay agua corriendo: no para nunca”, cuenta Marcelo, antes de subir al 102 que lo lleva hasta Yerba Buena.

La pérdida que provoca ese charco en la esquina de Saavedra proviene de unos 150 metros más al oeste. En la calle Castelli primera cuadra, una pérdida de agua ya ha socavado el hormigón de la calzada y encuentra su cauce hasta la avenida. El agua brota como un pequeño manantial desde la unión del cordón cuneta con la calzada. “Habrá comenzado a perder hace unas tres semanas. Es mucha el agua que sale”, se limita a contar Daniel Fernández, encargado de una obra en construcción de la cuadra. La pérdida se localiza en la puerta de esa obra, pero él asegura que no ha tenido problemas con la provisión y que la presión es normal.

Aproximadamente en un 40% de los 4,75 kilómetros de avenida Mate de Luna (entre Alem y Camino del Perú) circula agua. En algunas esquinas, como la de Fray Cayetano Rodríguez, los charcos que se forman dificultan el tránsito peatonal, por lo que los vecinos deben caminar varios metros para esquivar el agua. “Yo transito en moto y siempre tengo que levantar los pies para no mojarme. Ya nos hemos cansado de llamar a la SAT y no vienen a ver. Es una locura que se pierda tanta agua potable”, opina María José, empleada hace nueve años en una casa de familia de la zona. Según ella, esta pérdida tiene dos años de antigüedad. En realidad son dos: una que sale del garage de una casa esquina (por Cayetano Rodríguez) y otra muy cerca de esta que brota por el medio de la calle. Juntas producen un gran charco en la esquina de la avenida.

¿Qué pasa?

La Sociedad Aguas del Tucumán (SAT), que administra el servicio de agua y cloacas en la provincia, admite que hay varias pérdidas. “La presencia de agua sobre Mate de Luna obedece a una serie de fugas en calles transversales a la avenida. Las pérdidas son producidas por el incremento de agua. Desde septiembre de 2013, y en el marco de una fuerte sequía, se incorporó un millón de litros de agua al sistema para mitigar los efectos de las altas temperaturas durante el verano”, explicó la compañía a través de un comunicado. “Con el cambio de estación, la disminución de las temperaturas y del consumo, se genera una fuerte presión en las redes, ocasionando diversas fugas”, agrega el escrito.

A pesar de esta explicación, algunos vecinos padecen por partida doble: la falta de presión en las casas sobre Mate de Luna y el exceso de ella en la calle. “Todos los días llevo a mi hijo en el coche al jardín. Tengo que caminar media cuadra para cruzar la esquina de Olegario Andrade porque es un río de agua servida. Además, siempre dejamos el coche en la puerta de la casa para que no contamine adentro”, cuenta el cordobés Ezequiel Del Bel, quien vive desde hace dos años a la altura del 4.400 de la avenida. Según él, con el tiempo fue disminuyendo la presión de agua en las casas e incluso hay días en los que se corta el suministro.

La voluminosa pérdida cloacal de la esquina de Olegario Andrade provoca que corra agua servida a lo largo de 400 metros hasta calle Dean Funes, donde se pierde en una alcantarilla de una estación de servicios.

Carlos Salmoiraghi, agrimensor especializado en hidráulica y ex secretario de Obras Públicas, coincide en que el incremento de presión genera rotura en los cañerías, que fueron instaladas a principio de siglo XX. “Una solución sería quitar toda la red de la ciudad que va por las calles y llevarla a las veredas. De esta manera, el mantenimiento sería mucho más simple y no haría falta romper el pavimento”, señaló.

Según la SAT se está llevando a cabo un programa de secado de calles, que comenzó con un relevamiento por Yerba Buena y siguió por la capital para planificar los trabajos de reparación. “Además, se procederá a regular válvulas, tareas propias de la época del año, por cambio de estación, para optimizar el funcionamiento de las redes de agua”, señaló la compañía.

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