El ex titular del Concejo Deliberante de Concepción señaló que los cuerpos legisferantes carecen de autonomía, por lo que pide una reforma.
- ¿Usted renunció enojado con el intendente, Osvaldo Morelli?
- No, con él seguimos siendo amigos, pese a que no compartimos criterios de gobernabilidad. Es uno de los mejores intendentes de las últimas décadas. Tiene una gran capacidad de gestión. Además, no conoce la pereza para salir a conseguir cosas. La renuncia la venía masticando desde hace tiempo porque comencé a no sentirme cómodo en mi función. Después se acentuó la sensación de que el cargo y la misma institución son inútiles en estos momentos. Cuando asumí, el Concejo era mal mirado. Pensé revertir esa situación, no lo logré y me frustré.
- Es muy duro con el Concejo Deliberante, ¿a qué le atribuye esta crisis?
- Todo pasa por la falta de autonomía. Lo que sucede a nivel local, sucede en la relación provincia-municipio o Nación. Si se sale en contra del gobernador, José Alperovich, se le cierra el grifo. Esto sería diferente si existiera autonomía y la pluralidad. La mayoría absoluta da lugar al autoritarismo. En estos momentos creo que muchos intendentes desean no trabajar con Concejos Deliberantes.
- ¿Cómo imaginó al Concejo Deliberante?
- Mi concepto era muy diferente. Lo imaginé más vinculado con el Ejecutivo en función de su rol de contralor. También como un permanente aconsejador y promotor efectivo de ideas en beneficio de la comunidad. Se hacen muchas ordenanzas, pero muy pocas se ejecutan. Por eso creo que hay que reducir la cantidad de ediles y que cada uno tenga un seguimiento directo del funcionamiento de las distintas áreas del Ejecutivo.
- ¿Influyó en su decisión la controversia que suscitó la ordenanza 838 de modificación de la contribución para alumbrado público?
- Hubo disidencia en cuanto a la forma de instrumentarla. A la tarifa del alumbrado público hay que ajustarla porque existen luminarias que se deben reemplazar por su antigüedad, y poner otras nuevas. Además, la iluminación genera más seguridad. Eso hay que pagar. Yo propuse que hubiera un incremento consensuado entre todos los sectores de la ciudad a fin de lograr una tarifa equilibrada. La actual no la es. Si se la aprobara el incremento rondaría el 25% en promedio.
- ¿Qué logros rescata de sus 19 meses de gestión?
- Conseguí la máxima austeridad. El presupuesto actual es de $ 1,9 millón, mientras que el de Yerba Buena asciende a los $ 5 millones. Para gastos generales tenemos $ 60.000 y en lo que va del año apenas gastamos $ 11.000.
- Políticamente, ¿qué piensa hacer ahora?
Voy a seguir apoyando al radicalismo. Particularmente, volveré a mi trabajo como arquitecto. Estoy en un proyecto inmobiliario importante para la ciudad. (C)

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