El peronismo ratificó su apoyo a Carina Freitas, con lo cual no transijen radicales y vecinalistas, de modo que el cuerpo sigue siendo presidido por el vice segundo, Luis Caso - Así, no se ha producido ningún avance en los últimos días, tras la última reunión del Concejo en Comisión
En efecto, tras convocarse hace algunas semanas al Concejo en Comisión, a efectos de ver si era posible avanzar en la reconfiguración de la nómina de autoridades del cuerpo deliberativo, el bloque peronista, descartando otras alternativas que se habían manejado en los días previos, ratificó que su candidata a la presidencia del cuerpo sigue siendo la abogada Carina Freitas.
Con esta postulación no transijen especialmente los concejales radicales; pero tampoco, en principio, estarían dispuestos a aceptar la presidencia del cuerpo, lo cual, eventualmente, deberían hacer como segunda minoría, y en tanto y en cuanto el peronismo se mantenga en sus trece.
Como ya hemos explicado, durante el anterior período ordinario, una maniobra armada por los bloques opositores, sin ninguna argumentación de valor, pero haciendo pesar obviamente la mayoría que logran aunando votos, logró el desplazamiento de la peronista Carina Freitas de la presidencia del cuerpo deliberativo local.
La excusa fue que Freitas había decidido -en atribución de sus facultades, lo cual fue corroborado por la Asesoría General de Gobierno- el cese del secretario administrativo del cuerpo, Ricardo Silveira. Los bloques opositores se quejaron que esta decisión había sido "inconsulta" y, aunque fue demostrado claramente que Freitas tenía facultades suficientes como para adoptar esa decisión, los votos unidos de radicales y vecinalistas determinaron su desplazamiento. Lo cual, por supuesto, estaba "cantado".
Asumió el radical Leonardo Armellini -quien era vicepresidente primero- la titularidad provisional del cuerpo. Al mantenerse el bloque peronista firme en su decisión de que Freitas fuese la presidenta, rechazando por inadmisible el planteo de la oposición, y tras decidir Armellini la reincorporación de Silveira -hecho que fue juzgado con suma dureza en el seno interno del radicalismo, según trascendió-, este decidió imprevistamente renunciar.
Adujo que había cumplido con su cometido de ordenar administrativamente el concejo. Pero lo cierto es que tras su salida, que entre tanto dejó como corolario una serie de acusaciones del peronismo con respecto a la legalidad de las actas de las sesiones respectivas, y más aún, con respecto a la legalidad intrínseca de la propia renuncia de Armellini, el concejo deliberante quedó acéfalo varios días.
Finalmente, más por azar de las circunstancias que por mérito propio, el vecinalista -aliado con el duhaldismo- Luis Caso, quien ya venía desempeñándose como vicepresidente segundo, asumió la presidencia provisional del concejo.
Este fue demorando la reanudación del cuarto intermedio de la sesión especial en que se fraguó el desplazamiento de Freitas -hoy ya caducada- y, concomitante a ello, la renovación en regla del cuerpo de autoridades del concejo.
Así, aunque parezca increíble, el concejo deliberante ha venido funcionando desde el año pasado con sólo dos autoridades: el propio Caso y la secretaria del cuerpo, la radical Mónica Almar.
Por lo tanto, una de las primeras tareas del cuerpo será la de recomponer su rol de autoridades, marco en el que, lógicamente, la presidencia le corresponde al peronismo, por haber ganado las últimas elecciones.
Pero insólitamente, en los últimos días, desde la oposición se propuso devolver la presidencia al peronismo, siempre y cuando no fuese en la persona de Freitas. Decimos que es insólito porque, obviamente, nunca el peronismo podría aceptar semejante proposición: equivaldría a aceptar que sólo ejercerá la presidencia, por el peronismo, quien decida el radicalismo.
SE NECESITA
GRANDEZA...
En estos días recomenzó la labor ordinaria deliberativa y ya lo hemos tenido que consignar: muchas resoluciones y pedidos de informe, y prácticamente ningún proyecto en beneficio de la comunidad. O, por lo menos, alguna iniciativa que contribuya a generar normas dinámicas y acordes a los tiempos para facilitar la gestión de gobierno. Y esto es y debe ser independiente de cuestiones partidarias: o se trabaja en bien de la comunidad o no, no hay puntos intermedios.
Asimismo demuestra una catastrófica imprevisión con miras al futuro: la oposición de hoy puede ser el gobierno de mañana: ¿es inteligente minar el terreno en donde eventualmente se jugará de local...?
Entendemos que la tergiversada y abatida tarea deliberativa necesita que se la afronte con mayor grandeza: incuestionablemente -y no es ningún juicio de valores hacia las personas- se metió la pata hasta la cintura con el desplazamiento de Freitas; una maniobra absurda y ponzoñosa que no sólo no generó réditos (¿?) políticos para nadie sino que generó una debacle institucional pocas veces vista, cuyas consecuencias aún persisten.
Si pecamos de temerosos, debemos recomponernos con valentía; si fuimos necios, debemos procurar ser inteligentes. Y si cometimos un error, lo criterioso y prudente es enmendarlo de la mejor manera posible.
Pero para esto hace falta grandeza... ¿Veremos un gesto de grandeza?¿O seguiremos sosteniendo tamaña y necia porfía...?
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