Presentaron denuncias en la Fiscalía por brutalidad policíaca

Presentaron denuncias en la Fiscalía por brutalidad policíaca
Una mujer, su ex pareja y el hijo de ambos dijeron haber sido golpeados por efectivos de la Seccional Segunda. Sucedió el pasado lunes por la mañana, tras un supuesto robo.
Todo comenzó el pasado lunes, en horas de la mañana. Graciela del Carmen Marín denunció que ese día su hijo y un amigo se encontraban en el portón de su vivienda con un televisor y un maletín conteniendo una Play Station 3. Según los dichos de la mujer los muchachos habían pasado la noche jugando, y el televisor era del amigo de su hijo ya que el de ella se encuentra roto.

Al parecer un taxista que vio a los dos jovencitos con los elementos electrónicos supuso que se trataba de un robo, por lo que alertó a la Policía.

Más tarde llegaron al lugar efectivos policiales que, siempre según consta en la denuncia radicada, “descendieron del móvil e ingresaron a la propiedad reduciendo a los chicos”.

Marín relató que en ese momento ella estaba descansando, y que su hijo menor la alertó de que algo estaba pasando fuera de la vivienda. “Fue allí cuando miré por la ventana y vi que había 6 o 7 policías dentro de mi patio, donde también estaba mi hijo de 26 años y su amigo”.

“La Policía se metió en el patio de mi casa sin autorización y redujo a Denis”, por el amigo del hijo. Al salir yo trato de explicarles a los policías que estaban equivocados, que nadie se estaba robando nada y que el televisor era de Denis, diciéndoles que por favor soltaran a Denis, ya que lo tenían en el piso golpeándolo” denuncia la mujer, y relata que les dijo a los uniformados que iría a la casa del amigo del hijo a buscar a los padres para que corroboraran lo que estaba diciendo. “Los policías lejos de hacerme caso o permitirme llamar a los padres agarraron a mi hijo mayor, lo querían sacar de la casa y es ahí donde intercede mi hijo menor para evitar que esposen a su hermano”.

“Cuatro efectivos lo reducen y quieren llevárselos, pero yo seguía tratando de explicarles que ellos no tenían nada que ver con ningún hecho delictivo”. Más adelante “llegaron más policías” relató Marín, y al mismo tiempo acotó: “estaba desesperada, tratando de que me escuchen lo que yo intentaba decirles y cuando vi que agarraron al más chico, y lo tenían contra el portón, traté de evitar que lo golpearan y se lo llevaran”. Según la mujer en ese momento “llegó una brigada –personal femenino de la Policía- quien me toma muy fuerte de los brazos, empujándome hacia atrás para evitar que libere a mi hijo, esta brigada me dijo que me quedara tranquila que si no me iban a llevar a mi también”. En un momento “logro soltarme y les pedía que por favor liberaran a mi hijo ya que sufre de presión y asma”.

Subcomisario

Marín continuó diciendo que más adelante logró que los policías “salgan del patio de mi casa, debido a que, aparentemente, fueron alertados de que llegaría un superior de ellos”. A los pocos minutos “llegó una persona de civil quien se identificó como el subcomisario, aunque se negó a darme su identificación, expresándome que en mi domicilio se iba a hacer un allanamiento por un robo que se estaba investigando”.

Marín dijo que le explicó lo que había ocurrido con los efectivos minutos antes y le afirmó que el procedimiento realizado era ilegal.

Golpes en el calabozo

Según consta en la denuncia escrita, a la que La Opinión Austral tuvo acceso, más tarde llegó la ex pareja de Marín y junto a su hijo fueron a la comisaría a declarar “porque así les había dicho el subcomisario”, pero “los dejaron detenidos”.

El hijo mayor, Jonathan, también efectuó la denuncia donde relató lo que sucedió esa mañana, coincidiendo con los dichos de la madre. Pero el hecho de mayor gravedad fue cuando se acercó, junto a su padre, supuestamente a declarar. Al llegar a la comisaría un policía “nos dice: ‘acá mandamos nosotros’”, “esta es nuestra casa”, en ese momento nos metieron en un pasillo, me esposaron y comenzaron a pegarme piñas en las costillas, dejando constancia de que no tengo ninguna marca, y asimismo durante todo el tiempo me amenazaban diciendo que cuando me encontraran afuera me iban a levantar y me iban a hacer mi..da y que nadie se iba a enterar”.

Continuando con su relato Jonathan dijo que uno de los policías “me invitó al cuartito a pelear, mientras los otros, más o menos 6, me pegaban chirlos en la cabeza”. El muchacho de 26 años adujo haber estado “alrededor de 7 horas” en el calabozo y luego “me soltaron”.

Finalmente dejó constancia que hubo un efectivo que “se acercó y en buenos términos me dijo que me quedara tranquilo, aflojó las esposas y en varias oportunidades frenó al policía que me invitaba al cuartito a pelear”.

Versión policial

La Opinión Austral consultó a las fuentes policiales correspondientes para obtener la otra versión de lo sucedido.

Según se explicó, fehacientemente ese día se realizó un operativo ya que se había recibido la alerta de que en una vivienda había personas en “actitud sospechosa, portando elementos de dudosa procedencia”. Las fuentes dijeron que los efectivos se dirigieron al lugar para identificarlos y que habría habido un intento de fuga, lo que pudo tomarse de esta manera cuando alguno de los chicos ingresó al domicilio. La Policía, ante estos casos, “está facultada por la ley para ingresar al lugar y poder clarificar lo que está ocurriendo”. Más adelante dijeron que al menos tres uniformados resultaron con lesiones tras la supuesta agresión de uno de los jóvenes. Finalmente detallaron que se encuentra en etapa investigativa interna la denuncia realizada por los supuestos golpes recibidos en el calabozo.

Comentá la nota