Una investigación periodística realizada por el programa ADN, quien tuvo acceso al sumario por la muerte del policía, vinculado al denominado “narcoescándalo”, refuerza las dudas de la teoría del suicidio que concluyó el fiscal provincial Emilio Drazzile, a quien la Corte Suprema de Justicia sacó de la causa y ordenó que se haga cargo la Justicia Federal.
La muerte del oficial Juan Alós, investigado por la denominada causa de los narcopolicías y hallado sin vida en la madrugada del 7 de setiembre pasado en un vehículo oficial camino a Bosque Alegre, es uno de los misterios que aún no se develan en el caso que desmembró a la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico de la Policía y derivó en la renuncia de una cúpula policial y el ministro de Seguridad de la Provincia.
Anoche, el programa ADN puso en el tapete varios aspectos contradictorios que muestra el mismo expediente que hasta hace pocos días estaba en manos del cuestionado fiscal de Alta Gracia, Emilio Drazzile, y ahora corresponde a la Justicia Federal. La búsqueda de un Alós desaparecido, el hallazgo del cuerpo con un balazo en la cabeza y una escena del crimen descuidada, son aspectos que se mostraron en la emisión semanal a través de Canal 10.
Durante el envío, se hizo un repaso de la declaración del comisario Gregorio Nis, jefe de Alós, quien dijo que le llamó la atención que el auto estuviera encendido y el occiso tenía el arma en la mano. Durante su declaración, Nis planteó dudas sobre el suicidio por la posición de la pistola.
La búsqueda del oficial, que vivía en la ciudad de Alta Gracia, había comenzado por el llamado de una mujer al 101, una tal Fabiana Amaranto, que denunció la desaparición, pero nadie de la familia conocía a esa mujer, que nunca pudo ser identificada.
Estos temas, aunque ya fueron publicados, están incluidos en el sumario junto a la testimonial de la madre de Juan Alós, quien menciona que el policía muerto iba a declarar y contar todo, tal como LA MAÑANA ya lo había cronicado en un reportaje con la jubilada.
Un balazo extraño
La emisión de ADN, más allá de las testimoniales, muestra que lo verdaderamente extraño son los tres recorridos del disparo, según los forenses que realizaron la autopsia, la doctora Vera (Policía Judicial) y las fotos del cuerpo de Alós, que constan en el expediente.
El fiscal Drazzile habla de un disparo en la garganta, mientras que los forenses dicen que detonó en la boca, y hay dos trayectorias para la bala.
Por su parte, la perito de Policía Judicial asevera que salió por el occipital izquierdo (la nuca) a la izquierda, mientras que los forenses dicen que salió por la nuca, a la derecha. Este punto, al igual que la foto, demuestran que sería imposible que la bala pudo haberse alojado en el parante izquierdo del auto.
¿Pudo haber dos disparos? ¿Uno mortal y otro aparentado? Un perito forense que asistió al programa expresó que hay un segundo agujero que sería “compatible con la entrada de una bala ya que hay señas de spray (sustancia rojiza conformada por sangre, con pedazos de cuero cabelludo y microfragmento de huesos)”.
Esta teoría es avalada por lo que se puede observar en la puerta del conductor, ya que en la parte de abajo se observa una mancha de sangre. En ese sentido, el perito consultado en ADN explicó que es en spray y que había restos orgánicos. También “en la parte trasera en el interior del lado derecho en el zócalo aparecen manchas de sangre y polvo blanco”. Más adelante, se mostró una fotografía previa a la autopsia de Juan Alós donde se observa que el cuerpo tiene una herida de arma blanca (un puntazo quizás) según lo explicado por el perito en el programa televisivo.
Se suma todo a contradicciones entre un policía de apellido Contreras, y la perito de la Policía Judicial, principalmente al referirse a la existencia del arma reglamentaria con un teléfono celular.
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