Por ello, Beder Herrera tiene reuniones diarias con funcionarios donde analiza y decide las acciones a seguir que debe tomar cada repartición del Ejecutivo. Ya está previsto que el 3 de febrero, miles de estatales que debieron tomar sus vacaciones de forma obligatoria durante enero, vuelvan a su trabajo. Además, el gobernador debe analizar y evaluar que alcances tendrán las subas de sueldos a estatales que prometió otorgar este año, ante gremios que exigen 30% de piso.
Es que tras el receso obligatorio dado durante enero a casi la totalidad de los estatales, con el objetivo de reducir el nivel de utilización de energía en las oficinas públicas en el mes más caluroso del año, el próximo lunes 3 de febrero la administración pública vuelve a su rutina normal y el gobernador pretende ya tener definido el modo de trabajo que tendrá el anteúltimo año de su gestión al frente de la Casa de las Tejas, ya que en 2015 culmina su mandato y no tiene posibilidad, salvo que se modifique la Constitución, de buscar la re-reelección.
Pero tiene frentes complejos para afrontar, y el principal es la presión de los estatales que esperan un aumento de sueldos importante para buscar combatir la inflación que erosiona cada vez más sus salarios. A esto se suma que muchos gremios alineados a la gestión como también los díscolos, reconocen que el haber del empleado público riojano está entre los más bajos del país.
Por ahora, Beder instruyó a su ministro de Gobierno, Claudio Saúl, a que mantena reuniones con todos los sindicatos para que estos les planteen sus demandas y las de sus afiliados. Una vez concluidas las mismas, con todas las cartas en la mesa el mandatario provincial deberá analizarlas y determinar que porcentajes de incremento de haberes pueden soportar las arcas estatales. Los gremios, en muchos casos, plantean un piso anual del 30%.
A esto se suma que también debe evaluar si finalmente va a otorgarle una mejora drástica en el envío de fondos para gastos de funcionamiento al municipio capitalino, como reclama su conductor, el intendente Ricardo Quintela, con quien hoy se encuentra distanciado políticamente, aunque mantienen una relación institucional entre sus administraciones a través de sus funcionarios desde las últimas semanas de diciembre.
Por estas y otras cuestiones más, Beder Herrera se mantiene activo y preparando como llevará adelante su gestión, luego de que prometió que estos dos últimos años de su mandato serán los mejores para la provincia de La Rioja.
Recordemos que indicó que priorizará la ejecución de obra pública como por ejemplo la energética, para lo cual ya obtuvo la autorización de la Legislatura para que la provincia emita bonos por unos 100 millones de dólares para poder financiarlas.



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