Preocupante escalada de hostigamiento hacia los medios críticos al gobierno

Preocupante escalada de hostigamiento hacia los medios críticos al gobierno
Varios son los indicadores que manifiestan cuando una sociedad es más o menos democrática y entre ellos sin lugar a dudas, la libertad de expresión representa A un pueblo que pese a las diferencias o desacuerdos puede convivir en el disenso.
En Formosa desde hace un tiempo, aparecen pintadas en muros céntricos o pasacalles en avenidas muy transitadas, hostigando al periodista Diego Madoery, conductor del programa “El Mirador” de Radio Uno.

Frases como “Diego Madoery Candidato UCR” en pasacalles o “Madoery =UCR” en pintadas, menciones en programas de canales oficiales y hasta campañas difamatorias en las redes sociales, tienen como fin último el descrédito de un comunicador y exponen un retroceso importante en el ejercicio de los derechos fundamentales.

Porque en Formosa, desde hace años, se da un proceso inverso al que el relato “oficial nacional y popular” sostiene, con ley de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual incluida.

Medios oficiales que monopolizan y sesgan la información siendo entes públicos y empresas radiales o gráficas “bendecidas” por una pauta oficial discrecional, conforman una construcción hegemónica de la realidad, donde “todo esta bien” y en las cuales todos los funcionarios están dispuestos a “relatar” sus acciones en una fina sintonía con el gobierno.

Por fuera de la “pluralidad” declamada y no practicada, están todos los medios independientes o críticos, que no gozan de la logística interminable del dinero público y deben sostenerse con ingresos privados y limitados. Castigados con una evidente marginación de pauta oficial y además discriminados por funcionarios que no atienden los requerimientos periodísticos, como si pudieran negarse suministrar información pública.

A este escenario se suman los ataques a la credibilidad, a la libertad de opinión, al ejercicio libre de la profesión, mediante el hostigamiento en la vía pública y con anónimos cobardes, visiblemente permitidos por agentes del orden público que a su vez, solo actúan haciendo la vista gorda, si la orden viene del “Quinto Piso”.

Nunca se vio una escalada de este nivel hacia medios críticos, que exacerban los ánimos y que podrían ser intrepretados por sectores de la sociedad como instrucciones, instigaciones, o de cualquier forma autorizaciones o apoyos para la comisión de actos que pongan en riesgo o vulneren la vida, la seguridad personal u otros derechos de personas que ejercen labores periodísticas o de quienes ejercen esa libertad de expresión.

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