Durante las últimas semanas de 2013 y los primeros días del nuevo año, los hechos se repitieron. La mayoría se hacen durante la madrugada, cuando las víctimas están más vulnerables por el sueño.
Durante las últimas semanas del 2013 y los primeros días de este año, los secuestros virtuales crecieron en la ciudad, generando preocupación en las autoridades.
En general, esta práctica se inicia con una llamada telefónica (puede ser a un celular o a un teléfono fijo) y comunican que está manteniendo cautivo a un familiar, generalmente hijos o nietos, ya que las personas elegidas son en su mayoría ancianos. En ocasiones es posible que corten y vuelvan a llamar.
Algunas veces suelen hacer hablar a una persona que se hace pasar por el familiar o conocido presuntamente secuestrado y que solicita ayuda llorando.
A esa altura la verdadera víctima se encuentra en un estado de clara alteración, ayudando a que el engaño sea efectivo, ya que le es imposible reconocer si la persona que está del otro lado de la línea es o no familiar.
Aprovechando la preocupación y la desesperación que genera este tipo de llamadas, intentan obtener más datos sobre la familia o los bienes personales de quien responde la llamada.
En otros casos, quien llama puede poseer ya esa información y la utiliza para hacer más creíble su relato.
En algunos casos, a quienes reciben esas llamadas telefónicas se les pide que compren una cierta cantidad de tarjetas telefónicas para celulares y que les pasen por teléfono las claves de las mismas.
Ultimo caso
El último caso se registró durante las últimas horas del viernes y las primeras de ayer, cuando el teléfono sonó en una casa de Narbondo al 400. La voz aseguraba que uno de los hijos de la familia había sido secuestrado, y se pedía una cierta suma de dinero para su liberación, si es que se lo querían ver con vida nuevamente.
Aparentemente se dio indicaciones de donde dejar el dinero (se habría marcado un tapial cercano a la casa).
La familia habría intentado contactarse con el teléfono de supuesto secuestrado, pero no se habrían podido comunicar, ya que el joven estaba en el cine.
Los “secuestradores” habrían tenido datos precisos sobre el lugar en el que estaría el joven, por lo que se sospecha que los encargados de hacer estas llamadas harían inteligencia previa.
Sustos de
madrugada
La madrugada es el horario elegido por los secuestradores virtuales, y eso se repitió en los casos que se dieron durante las últimas semanas del 2013. Lo llamativo además es que los domicilios elegidos están a pocas cuadras de distancia unos de otros.
Los más llamativos quizá fueron los tres que se dieron durante la madrugada del 16 de diciembre, ya que entre uno y otro hubo solo media hora de diferencia, además de ser cada una de las víctimas elegidas personas mayores y que en ese momento estaban solas.
Todo empezó a la 1:30, cuando una mujer de 84 años atendió el teléfono en su casa de Aparicio al 500. Del otro lado una voz masculina le informaba que tenían a su nieto cautivo y sino ponía todo el dinero que tenía en una bolsa y lo dejaba en la vereda del domicilio, no lo iba a volver a ver con vida.
Tras llamar a la policía, pudo constatar que su nieto estaba sano y salvo en su casa. Antes la mujer había depositado los únicos 50 pesos que tenía en una bolsa.
Pocos minutos después y a pocas cuadras de distancia, el teléfono volvió a sonar. Fue en Chacabuco al 100 y el secuestrado le aseguró a la dueña de la casa que su nieta de 10 años estaba con él. Más tarde la policía volvió a demostrar que todo era un engaño elaborado y macabro.
El último de los casos de esa noche se dio cerca de las 2 de la madrugada, un hombre fue la victima y, otra vez, una vos masculina le indicaba que su yerno estaba secuestrado.
El hombre alertó a la policía, que al llegar al domicilio, comprobó que el falso secuestrado dormía en su casa de la localidad de Morse.
Las sospechas indicarían que se podría tratar de llamados provenientes de alguna de las unidades penitenciarias.
Otro caso que se dio a conocer durante los últimos días del 2012 fue el de una vecina a la que le dijeron que su hijo, su nuera y su nieto estaban secuestrados.
El llamado se realizó a las 3 de la madrugada, y en un primer momento la mujer cortó la comunicación, pero fue llamada a los segundos y la voz del otro lado le dio un dato significativo. Le dijo: “a tu hijo le duele el brazo”.
Eso le generó mucha preocupación a la mujer, ya que sabe que su hijo sufre algunas dolencias que le afectan el brazo. Inmediatamente llamó a la policía, que pudo constatar que la familia de la mujer estaba bien, descansando en su casa.
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