Preocupación en el sector vitícola por la caída de la rentabilidad

Oscar Gómez, vicepresidente de Cámara Riojana de Productores Agropecuarios, dijo que hay un sobreoferta y que aumentaron los costos fijos por el proceso inflacionario.
Los argentinos ya no consumen vino como antes y hubo una cambio cultural en la elección de las bebidas. Ésta es sólo una de las variables que analizan los pequeños y medianos productores vitivinícolas que están preocupados por la situación del sector. Sumado a la baja del consumo interno está el aumento de los costos fijos, especialmente, la mano de obra.

"A pocos días de finalizada la vendimia y con los números finales en la mano se tiene certeza de la buena cosecha realizada en todo el país con más de 2.800.000.000 kilogramos. Esto sin duda es un logro para el sector y una buena noticia pero desde las bodegas se están a comenzar a escuchar voces de alarma", comentó a NUEVA RIOJA, Oscar Gómez, vicepresidente de CARPA y que en la actualidad está a cargo de la presidencia porque Lorenzo Capecce es titular de la COVIAR.

El productor explicó que "la abundante cosecha produce una sobreoferta que estanca e incluso deprime el precio de los vinos; y que los costos, mano de obras e insumos siguen subiendo". "Las estadísticas nos dicen que el consumo sigue cayendo y se estima que en la Argentina ya están en los 24 litros per cápita o menos".

"A nivel nacional la situación de un dólar planchado frente a una importante inflación en dólares nos está dejando fuera del mercado. Ya no somos competitivos frente a otros países como Chile o Australia por lo que estar en estos mercados no es un bueno negocio y algunas empresas comenzaron a retirarse" comentó.

En este sentido desde la Cámara consideran que "es importante visualizar este escenario que está comenzando a presentarse para tomar medidas que tiendan a proteger al sector, principalmente al productor que, luego de un año de lucha espera, por lo menos el precio del fruto de su esfuerzo compense todas las actividades realizadas y puedan satisfacer sus necesidades básicas y trabajar adecuadamente y sin dudar para que sea buena su próxima cosecha".

Gómez explicó que la crisis no afecta todos de la misma manera. "Están los grandes emprendimientos, que están relacionados con la exportación y manejan ventas y precios de otra manera, están los pequeños productores que tratan de subsistir y que los tratamos de ayudar con los créditos de la COVIAR y el BID y está los intermedios que va sufrir están crisis", expresó.

El productor comentó además que "si bien el porcentaje de aumento de la cosecha es muy bueno, un 30 por ciento, subió la mano de obra". "El año pasado no se notaba tanto porque hubo un aumento del precio de la uva pero no del vino, el sector estaba conforme. En este momento, estamos preocupados porque el sector no está viendo rentabilidad y eso se empeora porque disminuyó el consumo interno y los costos siguen subiendo", aseguró.

Cambio de hábitos

Una de las cosas marcadas por Gómez es que los argentinos cambiaron su hábitos de consumo y ahora comprar más bebidas saborizadas, gaseosas y cerveza. Respecto de este último producto remarco que las firmas gastan en publicidad mensual montos que la industria del vino gasta en forma anual.

"Se declaró al vino bebida nacional pero la gente no toma vino, ahora hablamos de la cerveza. Lamentablemente hubo un cambio cultural porque era parte de la dieta diaria y ahora se instaló la idea de que el vino se debe tomar pura".

En su último informe semanal la Cámara Riojana de Productores Agropecuarios (CARPA), dio a conocer un informe en el que da cuenta que, en los últimos cuatro años, el sueldo de los peones de viñas aumentó un 90 por ciento, pero el precio del vino se mantuvo y la inflación creció.

En el informe se sostiene que "luego de la cosecha, vuelve a saltar el interrogante de la inflación y los costos de mano de obra". Según Carlos Caselles, presidente de Master Consulting Group, empresa de Recursos Humanos, éste es el rubro más significativo para una bodega, ya que acorde al tamaño del establecimiento, muchas veces supera el 60 por ciento de los costos.

"Asimismo, esta inflación planteada hay que verla en dólares, teniendo en cuenta que esta moneda está planchada frente al peso, lo que acarrea una rentabilidad cada vez menor para las bodegas", agregó.

Caselles aclaró que "el problema es que no se pueden trasladar todos los costos internos al precio del vino en góndola lo que deja abiertos dos frentes. Por un lado, en el mercado externo se puede perder mercado -No vendo porque pierdo plata-. Por el otro, existe el riesgo de que se baje la calidad del producto atentando el posicionamiento que hoy ha ganado Argentina".

Según datos de Área Premium de Área del Vino, en base a las escalas salariales según convenios respectivos de FOEVA, los sueldos de los obreros de viña y bodega han aumentado aproximadamente un 90 por ciento en los últimos cuatro años (2008 - 2011) y si se compara 2010 con 2011, el incremento fue de un 30 por ciento. Como estas variaciones porcentuales se manejan en valores medianos anuales, para estimar en cuánto crecieron los salarios medianos para esos años.

Mercado complicado. Las exportaciones cayeron casi un 50 por ciento

Según la consultora Caucasia en el período enero-marzo (las variaciones son muy pocas en abril) las exportaciones de vinos embotellados de menos de 18 dólares la caja cayeron un 47,3 por ciento y el total de los vinos fraccionados cayó un 3,4 por ciento.

También destaca que la salida al exterior de tetra brik cayó un 34,5 por ciento, mientras el vino a granel creció en las salidas un 80,5 por ciento.

La información fue publicada el pasado 30 de junio por el diario Los Andes de Mendoza.

Las reacciones no se hicieron esperar. "Lo lógico es que un país comience exportando vinos a granel y después pase a los vinos embotellados y no al revés, como está sucediendo", dijo Juan Carlos Pina, de Bodegas de Argentina.

"Es un tema más que preocupante, porque esto ya le pasó a Australia", señaló por su parte Sergio Villanueva, de la Unión Vitivinícola Argentina; "Observamos con alarma la caída en los volúmenes de exportación, principalmente en la franja de precios de 20 a 25 dólares", dijo Javier Palau, titular del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, durante su discurso en el almuerzo de Fin de Cosecha y la preocupación también alcanza a otras provincias.

Situación local

En ese sentido, Roberto Mantovani, gerente de la Cooperativa La Riojana, destacó que a las bodegas se les hace cada vez más difícil exportar y competir.

Este último es, precisamente, el centro de la discusión, porque se han incrementado los costos internos y, con un dólar planchado se pierde competitividad.

Algunos plantean la necesidad de que se dispongan políticas activas para detener el proceso inflacionario interno o adecuar el tipo de cambio, mientras otros sostienen que, ante la imposibilidad de que se modifique la política cambiaria se adopten otras medidas más cercanas a reducir el porcentaje de retención por las exportaciones o a la posibilidad de un dólar referencial, aunque este último aspecto sería más difícil de obtener.

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