Preocupación de los comerciantes de Alem por el traslado de los bares a la escollera

De acuerdo a los empresarios nucleados en la Cámara de Restaurantes, Bares y Afines de Playa Grande al momento no han tenido avances concretos para la relocalización de los comercios. “La situación es crítica”, advirtieron. Vos, ¿qué crees que es mejor?. Votá en la encuesta
Luego de que el jueves el Municipio abriera el concurso nacional de anteproyectos para el paseo recreativo, cultural y comercial que se ubicará en la escollera Norte, desde la Cámara de Restaurantes, Bares y Afines de Playa Grande (Carba) aseguraron que el sector está en un estado “crítico” y que no han tenido avances para el traslado de los bares de Alem.

Según explicó a El Atlántico Juan Rodríguez, uno de los representantes de la Cámara de Restaurantes, Bares y Afines de Playa Grande (Carba), aunque hace tres años firmaron un acta de intención entre el municipio, la Provincia y los empresarios de bares de Alem para relocalizar la actividad nocturna en la escollera norte, no hubo “ningún tipo de avance para el traslado”.

Inicialmente se había planteado que el Banco Provincia cumpliría un papel destacado en la iniciativa, ya que podría financiar parte de las inversiones por realizar. Ante la consulta, Rodríguez aseveró que bajo ningún punto de vista eso se dio así y que no les brindaron ningún tipo de ayuda económica o financiamiento.

“Ya pasaron tres años y recién este jueves se efectuó la presentación del concurso de anteproyectos para el paseo recreativo, cultural y comercial que se ubicará en la Escollera Norte. A nosotros nos invitaron pero no fuimos, porque nos pareció una burla: estamos hablando de nuestros puestos de trabajo y nuestra fuente de sustento, no de algo menor”, apuntó el empresario.

Asimismo, Rodríguez se refirió a la factibilidad de la reubicación la actividad nocturna de ese corredor en la escollera norte, objetando, justamente, que para ellos la situación hoy en día es “crítica”. “Económicamente los bares no están en condiciones de mudarse a la escollera ni a ninguna otra zona; en seis meses cerraron seis locales y alrededor de doscientas personas perdieron sus puestos de trabajo; estamos hablando de algo grave”, agregó.

En esa misma línea, el representante de Carba detalló que actualmente son cerca de quince los bares que están en funcionamiento, de los cuales no todos abren diariamente y la facturación individual disminuyó notablemente en este último tiempo.

“La realidad es que la zona se convirtió en un corredor casi desierto salvo algunos locales diurnos como cafeterías o comercios de ropa. La prueba está a la vista si se pasa por allí un viernes a las 12 de la noche: antes las calles estaban repletas y hoy el lugar está vacío”, consideró Rodríguez al mismo tiempo que advirtió que, de cara al futuro inmediato, “la proyección que tienen es aún peor”.

Así es que cabe destacar que, de acuerdo a lo que expresaron desde Carba, la actividad en el sector se vio afectada también y en una gran medida, por las limitaciones en cuanto al tope horario. “Hubo bares que tuvieron que dejar de trabajar, primero por las presiones que venía ejerciendo el municipio y después por esta ordenanza”, comentó Rodríguez, al mismo tiempo que señaló que mucha gente dejó de concurrir al corredor y que, en promedio, tienen un cincuenta por ciento menos de afluencia.

“Estamos haciendo promociones de hasta un cincuenta por ciento en las consumiciones durante toda la noche, pero la verdad es que no llegamos a cubrir todos los costos”, explicó, para concluir afirmando que, lamentablemente, muchos bares “se están fundiendo” y que los dueños y empleados han tenido que salir a buscar otras salidas laborales “para poder sobrevivir”.

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