Una vecina de City Bell denunció la aparición de un escorpión en su vivienda de calle 460 y 28 y nuevamente la preocupación generó preocupación entre los frentistas de la zona ya que el arácnido se reproduce con rapidez y puede causar un paro cardíaco con una picadura no atendida.
El caso se registró en una vivienda de la zona de 460 y 28 y fue denunciada por la vecina a través del grupo “Vecinos por la Seguridad en City Bell” lo cual generó rápidamente repercusiones de parte de los vecinos de la zona.
Un vecino explicó que “hablé con el Delegado municipal (Pablo Poggio) por el tema de los escorpiones y me dijo que te comuniques con él o que llames directamente a Zoonosis del Municipio. Por lo que estuve averiguando el escorpión es un animal que se reproduce y propaga rápidamente. Si te puedo ayudar en algo contá conmigo”.
En tanto, Amalia que otra vecina criticó que “no creo que haya que esperar al lunes, considero que el Delegado debería YA estar hablando con esta persona y actuando mañana puede ser tarde”.
Es bueno resaltar que los escorpiones o alacranes (Scorpiones o Scorpionida) son un orden de arácnidos provistos de un par de apéndices en forma de pinza (pedipalpos) y una cola acabada en un aguijón.
Son seres nocturnos, que suelen atacar pieles desprevenidas y desprovistas de protección, mayormente como método de defensa en lugar de ataque. Son escurridizos y muy poco sociables, prefieren evitar a la raza humana como primera medida, aunque a veces quedan atrapados en sitios y expuestos a enfrentamientos -para ellos- mortales.
Según se explicó la picadura de escorpión o de alacrán tiene diferentes grados de intensidad, dependiendo de la expansión del veneno por la sangre, del tamaño del alacrán, y del tiempo transcurrido desde el momento del ataque.
Las señales habituales incluyen: enrojecimiento e inflamación de la zona de la picadura, adormecimiento de la lengua, aumento de la salivación, calambres musculares, distensión gástrica; y en casos más graves puede manifestarse necrosis de la zona afectada, decoloración de la piel, convulsiones, shock y hasta paro cardíaco y cardiorespiratorio.
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