Son numerosas las fachadas de viviendas, comercios y oficinas públicas con graffitis en aerosol. Los propietarios afirman que las inscripciones se hacen durante la noche. Reparar un frente puede costar entre 4000 y 8000 pesos para una casa con una fachada de 40m².
Por si fuera poco, ahora el maltrato no solo parecen sufrirlo las paredes, sino también los postes de luz, árboles, veredas y hasta automóviles particulares (ver recuadro).
“Cambiamos la vereda porque era un mamarracho cómo había quedado. Llena de insultos, nombres de bandas y cualquier cosa”, contó a Democracia Marina, una vecina de 25 de Mayo al 100, quien prefirió no dar su apellido.
“La fachada no la pintamos más porque cuando ven que está recién pintada vienen y la escriben”, dijo la mujer, de 45 años, quien hace seis años vive en el mismo lugar y trabaja en una compañía de seguros.
Además de las inscripciones en los frentes, en las calles céntricas es común ver vidrios rotos y diversos resabios de suciedad de las noches de fin de semana. “Cuando vuelven de los boliches rompen botellas contra los cordones y orinan en los árboles”, se quejó Marina.
Un pintor consultado por este diario, estimó que pintar un frente de unos 40m² puede costar entre $ 4000 y $8000, dependiendo las características de la fachada y los arreglos a realizar para cubrir las inscripciones en aerosol. Según el especialista, “hay que rasquetear la pared y emparcharla para que la pintada no vuelva a salir por encima de la pintura nueva”.
Pero en Junín, además de casas, muchas oficinas públicas, comercios y frentes de instituciones aparecen con graffitis en sus frentes. Tal como muestran las imágenes, el Club Social, las oficinas de Telefónica, la Escuela N° 3, EDEN, Arba, Correo Argentino, el ex Banco Junín, son algunos ejemplos de las fachadas arruinadas por las pintadas. Otros edificios que suelen aparecer con inscripciones son los Tribunales de Junín, el Banco Provincia y la municipalidad, y las autoridades deben taparlos constantemente con pintura nueva.
Otro fenómeno creciente en Junín es la aparición de postes de luz con los colores de los clubes de la zona.
“Tuve que cambiarle el color a la pared porque cuando era blanca me la arruinaron toda. Era un desastre lo que habían hecho”, comentó Nora Casimo, una jubilada que vive en una vivienda de Newbery y Quintana, que luce una fachada marrón. Así y todo, a los pocos meses de haberla pintado, le escribieron con aerosol un nombre y tuvo que comprar un producto especial para removerlo.
En esa zona, lindante con los terrenos del ferrocarril, casi todos los frentes sufrieron el accionar de los vándalos, incluido el Museo Histórico.
“Aparecían de la noche a la mañana. La mayoría de las pintadas eran de conjuntos de bandas. Mi marido sacó fotos, fue a llevárselas al comisario de la Comisaría Primera pero no se pudo hacer nada más. Él quería esperarlos para agarrarlos en el momento en que estuvieran pintando, pero la policía le recomendó que no lo hiciera porque eran menores y se iba a meter en un problema”, dijo la mujer en diálogo con Democracia.
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