En la Muni están preocupados por los destrozos en las plazas y parques de Córdoba. Los espacios verdes de la periferia, los que sufren más daños.
En lo que va del año, ya se hicieron dos limpiezas fuertes para dejar en condiciones el monumento a Vélez Sársfield, los bancos y los canteros de esta plaza. Cada una de estas intervenciones costó 20 mil pesos aproximadamente, pero los arreglos apenas duraron unos pocos días.
Los puentes de La Cañada, por donde pasan muchas movilizaciones, son también objetivo de estos “vecinos destructores”, y a medida que las plazas o espacios públicos se van alejando del Centro más grave son los daños que reportan. Por caso, los trabajadores de Espacios Verdes contaron que hace poco plantaron 30 árboles en la plaza Jerónimo del Barco, en barrio Alberdi, y hace unos días tuvieron que reemplazar 10 porque los tutores y las mismas plantas ya estaban quebradas.
Los parques tampoco son ajenos a estos ataques. La frondosa vegetación que existe en algunos de ellos y sus grandes dimensiones conforman el escenario perfecto para quienes están dispuestos a arruinar el mobiliario urbano y las esculturas que son de todos los vecinos.
El Parque Autóctono, en el Cerro de las Rosas, es otro de los puntos que sufre agresiones y pintadas. Allí, no se salvan ni las luminarias, ni la estructura de la llama votiva, ni el monumento al recio General Paz. “En general todas las plazas y parques tienen una agresión constante y eso es lo que más preocupa. Da la sensación de que muchos vecinos no tienen respeto por lo público y de que al resto no le importa que se vandalice. Los grafitis son el principal problema que tenemos; después sigue la destrucción del mobiliario urbano, como los juegos y los bancos de las plazas”, indicó Sebastián Roca, subsecretario de Ambiente.
Según el funcionario, el mantenimiento en las plazas y parques de la ciudad es constante, pero aseguró que lamentablemente siempre se va detrás de los daños porque son muchos: “Vamos a redoblar los trabajos de mantenimiento. En este aspecto hay una responsabilidad de la Municipalidad, pero hay otra más grande de los vecinos, que no cuidan lo que nos pertenece a todos”.
Carlos Carreras, delegado de los trabajadores de Espacios Verdes, indicó que el problema es grave: “Hay vandalismo, mucho. Los juegos de las plazas no duran sanos; y lo que plantás te lo rompen. Es cierto que en la zona más céntrica también hay problemas, pero la periferia es el sector más conflictivo para nosotros”.
El trabajador indicó que la plaza principal de barrio General Bustos estaba asignada como una de las tantas de la ciudad para reparar, pero contó que junto a sus compañeros la pasó mal cuando les tocó ir a realizar los trabajos ya que a medida que iban arreglando el mobiliario había un grupo de jóvenes que iba detrás de ellos rompiendo todo. “Nosotros hacemos lo que podemos, pero para el cuidado la mayor parte la tiene que poner el vecino. La ciudad tiene 1.250 plazas y si no las cuidamos entre todos es imposible mantenerlas sanas”, aseguró Carreras.
Según el delegado, las nuevas hamacas de caucho son las que menos duran, e indicó que hay algunos insumos para reparaciones, como las bases de los toboganes que son de acero inoxidable, que son muy costosas, por lo que ahora se están reparando con chapas comunes.
Para Carreras, la Isla de los Patos es uno de los símbolos del descuido de las plazas y paseos de la ciudad. Asegura que es “tierra de nadie”, que los fines de semana se meten hasta vehículos para estacionar y el signo del vandalismo que más lamenta es la ausencia, justamente, de los patos. Es que los repusieron varias veces, pero de esos animalitos, los de pluma blanca, ya no queda casi ninguno.
1.250. Plazas, parques y paseos hay en el ámbito de la ciudad de Córdoba. Mantenerlas a todas es muy difícil.
Solución costosa. Las pintadas en las plazas se suelen limpiar con una solución de bicarbonato de sodio. En promedio, cada una de estas limpiezas cuesta alrededor de 20 mil pesos.
Mariano Fragueiro preocupa en Alta Córdoba. El monumento a quien fuera gobernador de Córdoba se erige en el medio de la plaza Rivadavia. Allí saca pecho y ahora está de blanco impoluto. Es que lo limpiaron hace poco, pero ya le faltan los cinco dedos de la mano izquierda y la punta del zapato derecho. “Hace tiempo que desde la Asociación de Amigos de Alta Córdoba estamos pidiendo que reparen esta escultura. Además, le pedimos la Municipalidad que coloque una reja a su alrededor para protegerlo pero nos dijeron que por ahora no hay presupuesto para eso”, cuenta Rosa Altamirano, vecina del barrio y profesora superior en Artes.
Rosa, junto a Aldo Pedroza, otro vecino de Alta Córdoba y artista plástico, ofrecieron donar horas de trabajo para recuperar la escultura dañada, pero hasta ahora, en ese aspecto, no han tenido respuesta desde el municipio.
Para Rosa, la escultura tiene un valor incalculable, por eso pide más protección para Fragueiro: “Es que fue hecha por Lola Mora, una de las escultoras argentinas más importantes, por eso es fundamental su preservación. La gente de Espacios Verdes la pintó y me dijeron que iba a hacer un plano de las rejas, pero que hasta ahí llegaban. Ahora estamos viendo si podemos financiarla con donaciones de los comercios que rodean la plaza”, contó Rosa, una vecina que sí se preocupa por el patrimonio de su barrio.
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