La crisis educativa que comenzó hace dos semanas sigue sin resolverse. Problemas edilicios, falta de gestión e incapacidad de coordinación.
La historia parece no tener fin. Hace casi dos semanas, el Juez Néstor Salas hizo lugar a un pedido colectivo de la comunidad educativa de la Escuela Nº 2 y dispuso la clausura del establecimiento por las malas condiciones edilicias. La resolución establecía que se dicten clases en una escuela alternativa e imponía un plazo de 90 días para que las autoridades pongan el edificio en condiciones.
Las autoridades educativas tenían 96 horas para disponer a que establecimiento concurrían los chicos para no perder días de clase, y solo por una cuestión de proximidad se dispuso el traslado provisorio de los alumnos de la Escuela Nº 2 a instalaciones de la Escuela Nº 5 ubicada en San Juan y 3 de Febrero.
Desde el mismo martes 13 de octubre se habló de los problemas edilicios de la escuela receptora para albergar a alrededor de 600 nuevos alumnos. En su momento se habló de cuatro aulas y parte del salón de actos preparados para tal fin. A una semana del traslado las noticias no son alentadoras. Los alumnos viven sus horas dentro del colegio hacinados en un salón de actos. Este no es el único problema, a esta cuestión se han sumado algunos inconvenientes propios del funcionamiento cotidiano, tal es el caso de la falta de instalaciones sanitarias, la convivencia de los alumnos en los espacios de esparcimiento y la coordinación de las tareas de limpieza.
La realidad indica que son muchos los alumnos que, por decisión de sus padres, no están concurriendo a clases.
Mientras tanto, las autoridades provinciales llegaron a la ciudad, endilgaron responsabilidades al Consejo Escolar y se fueron, dejando a una comunidad educativa sin respuestas concretas. Los consejeros escolares tomaron el guante, hablaron de prejuzgamiento y declaraciones efectistas de la directora De Lucía.
Lo cierto es que una posible solución sería el traslado del turno mañana de la Escuela Nº 2 a la Escuela Nº 58 ubicada en Santiago del Estero y Avellaneda, y del turno tarde a la Escuela Nº 79 en el barrio 2 de abril. Ambas escuelas estarían en condiciones de recibir a los alumnos, puesto que tienen un solo turno.
Pero aquí surgen problemas de gestión, ya que las autoridades (tanto provinciales como locales) deberían asumir los costos del traslado de los alumnos, pero sobretodo se debería gestionar el accionar del personal no docente (inclusive disponer nombramientos), y también una tarea de coordinación con los maestros. En términos financieros todo esto redundaría en un costo similar al del arreglo de la Escuela Nº 2.
Los reclamos se multiplican, las responsabilidades se diluyen y los alumnos siguen aprendiendo todos los días que en la provincia de Buenos Aires es muy difícil aprender.
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