Los adolescentes corren el mayor riesgo de padecer esta enfermedad, advierten que es una etapa problemática para ellos, por lo que es necesaria la presencia y el acompañamiento de los adultos.
Esto ha dado origen a la aparición de algo que sería impensado tiempo atrás: la adicción a las redes sociales. De un tiempo a esta parte hay cada vez más jóvenes que tienen una alto nivel dependencia de estas nuevas estructuras y tecnologías. Ello abre el interrogante sobre cuán riesgoso pueden ser para los adolescentes.
Esta problemática tiene algunos sitios, como las plataformas más elegidas entre los jóvenes a nivel mundial: Facebook, Twitter, Myspace, Google +, Flickr además de facilitar la comunicación y potencializar la economía, han sido generadoras de importantes cambios de mentalidad.
Estas páginas fueron creadas con esa intención, mantener a los usuarios comunicados sin importar la distancia, de manera fácil y a un precio muy bajo. Todo ello fue un boom en una sociedad que se venía forjando bajo preceptos superficiales, vacíos y carentes de valores.
La exhibición física, de carácter social o económico revela una imperiosa necesidad de admiración, siendo las personas con una profunda falta de autoestima quienes participan más, publicando constantemente lo que están haciendo, renovando con exacerbada frecuencia su foto de perfil y aceptando a cuanto desconocido los agrega sólo para lograr una realización personal: elevar su ego.
EL LIBERAL consultó al psicólogo Hugo Ortiz al respecto y éste señaló: “Creo que en algún punto, aunque sea una comunicación artificial que remplazó la comunicación cara a cara, ha favorecido a una mayor interacción”. Al mismo tiempo advirtió: “Pero obviamente, como chicos que son, hay muchas veces errores en el uso, o excesos, y eso los expone grandes riesgos”.
“El contexto es que son adolescentes. Ellos tienen serias dificultades para manejar todo lo que los rodea en su entorno. Es una etapa difícil por su sola característica evolutiva”, explicó. “Por ello, cualquier cosa que pueda aparecer en su entorno, si no es acompañado y vigilado, puede resultar problemático”, agregó Ortiz.
“Los padres deben regular, tienen un mecanismo que es el económico, para limitar el acceso. Además siempre deben estar atentos y vigilar la comunicación que los chicos mantienen es este tipo de plataformas”, finalizó.
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