Preocupa el número de docentes privados que sufrieron amenazas

En la primera encuesta nacional sobre las condiciones y medio ambiente de trabajo de los docentes privados, se observa un tipo de violencia en el ámbito de trabajo. Tiene más vinculación con la amenaza que con la agresión física.

Es alto el porcentaje de maestros y profesores de establecimientos privados que se han visto amenazados, física, psíquica o emocionalmente en su ámbito de trabajo durante el último año. Los docentes, tanto de nivel primario como secundario, se sintieron intimidados principalmente por su empleador, directivos de la escuela, alumnos y padres de estos. Sin embargo, entre ambos niveles educativos hay algunas diferencias porcentuales considerables: el porcentaje de profesores que se sintió provocado por sus alumnos -46,1%-, es más elevado que en el caso de los maestros -28,8%-; los maestros se sintieron amenazados en un mayor porcentaje -54,4%- por los directivos de su escuela, que en el caso de los profesores -41,5%-. Los datos se desprenden de un relevamiento realizado recientemente por el Sindicato Argentino de Docentes Privados -Sadop- al que tuvo acceso LA CAPITAL, donde se aborda el tema de la violencia en las escuelas desde las condiciones y medio ambiente de trabajo.

Según el trabajo las diferencias posiblemente respondan a las características de los alumnos con los que trabajan (diferentes edades, intereses, problemáticas, etc), a los vínculos que construyen con sus alumnos (relación docente-alumno), como así también a la organización del trabajo propia de cada nivel educativo y a la relación que establecen con las autoridades escolares. Desde el Sindicato consideran que se evidencia con mucha claridad que en ambos niveles educativos, un importante porcentaje de docentes que pusieron de manifiesto haberse sentido amenazados, física, psíquica y emocionalmente por las autoridades de la escuela. Este dato, que no aparece en la mayor parte de los abordajes sobre esta temática tan compleja, "no habla de una situación específica de la relación de empleo de los trabajadores docentes de gestión privada, que se encuentran subordinados económica y jurídicamente al empresario de la educación privada, quien posee el poder de dirección, organización y disciplina que el ordenamiento jurídico otorga al empleador privado", dice el secretario general de Sadop, Mario Almirón, quien reflexiona que "es importante sumar esta mirada sobre los vínculos laborales y democratizar la escuela con acciones concretas que mejoren las Cymat de todos los docentes".

La violencia física resulta poco significativa a nivel de los datos, contrastando con la cantidad de docentes que se han visto amenazados psíquica o emocionalmente en su ámbito de trabajo. Esto nos habla de una violencia más sutil, que puede ser entendida como una violencia simbólica o emocional, que se traduce en un malestar que imprime una tensión en la escuela, e influye en el clima institucional en su conjunto.

"Alguna vez se habló sobre la desesperanza, de no enseñar para el futuro y no aprender para el futuro, pareciera que docentes y alumnos están muy ganados con un sentido de inmediatez. Es necesario reconstruir los lazos, la autoridad pedagógica, recuperar la palabra, poner en marcha las instituciones vigentes", señala el secretario general de Sadop.

Para el análisis

A modo de síntesis la primera encuesta nacional sobre Cymat de los docentes privados permite establecer dos cuestiones para tener en cuenta para el abordaje de la temática en análisis. Por un lado, que la agresión física, y aquello que podría circunscribirse al tipo de violencia definida como física, resultad poco significativa a nivel de los datos, siendo muy bajo el porcentaje de docentes que sufrieron agresión física en el último año. Por otra parte, consideran que deben poner el acento en el porcentaje de docentes que se han visto amenazados, física, psíquica y/o emocionalmente en su ámbito de trabajo. Esto último, "nos habla de una violencia más sutil, que puede ser entendida como una violencia simbólica o emocional, que se traduce en un malestar que imprime una tensión", aseguran.

Para el caso de las amenazas, resulta importante destacar que una amplia mayoría de docentes se siente amenazado por sus directivos y empleadores, dato que sobresale en ambos niveles educativos y a lo largo de todas las regiones del país, teniendo en cuenta las características particulares de la relación de empleo privado.

El desafío y la oportunidad que este fenómeno revela, es mirar la escuela, su cotidianeidad y analizar a todos los actores que conviven en ese espacio. "En nuestro caso, poniendo el acento en los docentes, en cuanto trabajadores, profundizando el análisis de la organización del trabajo, para encontrar allí datos reveladores de un malestar docente que nos obliga a subir a escena a unos de los principales actores, visibilizando las condiciones en que los trabajadores de la educación de gestión privada dan clases cotidianamente", asevera Almirón.

Al respecto dice estar convencido de que "las propuestas superadoras deberán necesariamente mirar a la escuela, y los diferentes actores que integran la comunidad educativa, focalizando en los vínculos sociales, en la problemática de los lazos, utilizando todas aquellas herramientas que apuestan al diálogo y la participación, a fin de contribuir a una verdadera democratización de la escuela y de las relaciones laborales que en ella se desarrollan, mediante un abordaje integral basado en las experiencias de vivir junto a otros".

El secretario general del Sadop afirma: "Creemos firmemente en la necesidad de utilizar estrategias que apuesten a la reconstrucción de los lazos y generen en las escuelas espacios de participación (consejos de convivencia, participación en el proyecto institucional, centro de estudiantes, etc), que si bien tienen existencia normativa, son poco o nada utilizados en nuestras escuelas privadas".

Otro tema que Almirón considera importante trabajar, es el fortalecimiento y/o reconstrucción de la autoridad pedagógica que "debe necesariamente ser asimétrica, con rasgos acordes a la época, atendiendo a la mirada que sobre sí mismos tienen los trabajadores, pero también a una percepción de baja valorización de la tarea que desempeñan, que en nuestra investigación se refleja con mucha claridad".

La realidad cotidiana está atravesada por el fenómeno de la violencia en sus diversas formas, por eso la escuela debe analizarse en el contexto social, económico y político, del aquí y el ahora. En ese sentido se debe reforzar la idea de recobrar el sentido de la palabra y plantear dilemas que hagan que el sujeto deba posicionarse y dirimir con el otro a través del lenguaje. El desafío, según el sindicato, es construir una solución que contenga las condiciones y medio ambiente de trabajo de los docentes y las condiciones de aprendizaje de los alumnos.

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