Trabajadores del espacio aseguran que el Gobierno rionegrino no cubre la demanda de recurso humano y material. La situación “hace imposible la continuidad del servicio” para personas con padecimientos mentales.
Un grave momento atraviesa el Centro Cultural Comunitario “Camino Abierto”, dependiente del Servicio de Salud Mental del Hospital Zona Ramón Carrillo, de Bariloche. Los trabajadores y las organizaciones e instituciones que participan de dicho espacio, denunciaron la “crítica situación”, debido al “abandono” en que los “ha dejado el Gobierno provincial”.
Según indicaron a ANB, “ninguna promesa se ha cumplido”, y “la falta de recurso humano y material hace ya imposible la continuidad del servicio que se brinda desde este Centro, única opción estatal en Bariloche para las personas con padecimientos mentales”. Los principales afectados de esta grave decisión “son las personas que reciben atención de salud en el lugar y las familias de los mismos, pero también los trabajadores que no cuentan con las condiciones mínimas de seguridad para llevar a cabo su trabajo”, plantearon.
Camino Abierto brinda atención integral a personas con sufrimiento mental, asistiendo a más de 100 barilocheses. Más de 30 personas pasan diariamente a recibir su tratamiento y su medicación, “pero también la contención imprescindible, las estrategias terapéuticas, los talleres laborales, artísticos y recreativos, y en la mayoría de los casos hasta ropa y un plato de comida”.
Desde un principio se estableció que la dotación mínima para poder funcionar era de cinco personas, pero actualmente sólo dos trabajadores de Salud Pública permanecen toda la jornada en el lugar. Los trabajadores y organizaciones explicaron que esta dotación es “insuficiente para poder brindar una atención adecuada a las múltiples necesidades y urgencias que surgen de forma continua”, como la “contención de los usuarios que se encuentran en crisis, acompañamientos a las consultas médicas, gestiones ante la Justicia, trámites de pensiones por discapacidad, entre otras”.
Muchas de las personas que asisten al Centro “se encuentran además en contexto de alta vulnerabilidad psico-social y allí reciben respuesta a sus necesidades básicas como lo son el acceso a vestimenta y alimentación”.
Contundente en su definición, los reclamantes advirtieron que “Camino Abierto ya no puede seguir funcionando en estas condiciones. Ningún funcionario puede decir que no lo sabía, decenas de cartas y reclamos se hicieron en los últimos años sin ninguna respuesta”. De hecho, el pasado 28 de noviembre de 2014, se planteó la situación a las nuevas autoridades del Hospital Zonal, a quienes se pidió a”utorización para reducir la jornada de atención a usuarios a partir del medio día, destinando las horas de la mañana a los trámites de usuarios, trabajo administrativo, articulaciones institucionales, hasta tanto se complete la planta de personal mínima necesaria perdida en los últimos años de trabajo”.
“No hemos recibido hasta ahora ninguna respuesta, ni sí, ni no, no hay respuesta. En esta situación de orfandad funciona Camino Abierto”, se quejaron los empleados.
Incluso, aseguraron que en la última semana acontecieron “dos situaciones de crisis graves de usuarios, las que no pudieron ser contenidas por falta de recurso humano por lo que, tanto el paciente como el resto del grupo, y la única trabajadora que se encontraba en el lugar, se vieron expuestos a momentos críticos que hicieron peligrar su integridad. La ley no propone esto, la ley debe cumplirse”, dijeron.
Desde el año 2012 hay tres cargos de operadores solicitados, a los cuales sólo le falta la firma del Ministro de Salud, y “a pesar de que en varias oportunidades se comprometió desde el Gobierno la construcción de un espacio adecuado para este importante trabajo, no sólo no se ha puesto ni un ladrillo al día de hoy sino que se adeuda el pago del alquiler del espacio físico que ocupa la Institución desde agosto del 2014”.
Además de un mínimo de cinco trabajadores con capacitación en Salud Mental Comunitaria “para garantizar la asistencia terapéutica”, el espacio requiere de “talleristas con contratos formales”; un “nuevo edificio propio y adecuado a las necesidades de los servicios brindados a la comunidad”; un “transporte permanente para el traslado de los usuarios que actualmente no pueden llegar al lugar por las distancias y por sus patologías”; además de garantizar los alimentos y medicamento necesarios.
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