Regresaron cuando vecinos les advirtieron que de su casa salía humo.
De acuerdo con lo que le informaron a El Esquiú.com algunos de los integrantes de la familia Moreno, dueños de la casa siniestrada, el fuego comenzó por un descuido.
Según el relato de los dueños de la casa momentos después de darse los hechos, dos de las hijas de la señora María Elizabeth Moreno habían dejado momentáneamente el hogar para realizar algunas compras en el centro, sin sospechar que la vela que minutos antes habían encendido para rezarle a un santo se caería, causando el incendio de la mitad de la casa.
Amarga sorpresa
Conforme a lo que expresaron las afligidas hermanas, estaban en el centro cuando recibieron el llamado de unos vecinos, diciéndoles que de su casa salía humo.
Inmediatamente las jóvenes, al tanto de que la vivienda se encontraba sin ocupantes, emprendieron el camino de regreso para darse con el desolador panorama: la vela que habían dejado encendida como parte del ritual religioso, por motivos que desconocen se cayó causando un incendio que tuvo su comienzo en el living del inmueble, donde se hallaba la imagen sagrada y la vela, para después propagarse por otras habitaciones, casi consumiéndolas en su totalidad.
Afortunadamente, luego del llamado que realizaron los vecinos a la policía, dos dotaciones de bomberos llegaron hasta el lugar, aledaño a la ruta 33, para hacerse cargo de la situación y controlar las llamas, lo que sucedió de manera inmediata, no registrándose mayores daños aún.
Cuando los agentes de bomberos aún se encontraban realizando su trabajo en el domicilio, la familia afectada por el incendio era acompañada por vecinos y familiares que se acercaron a dar muestras de su solidaridad.
Cabe destacar el rápido accionar de la división Bomberos, que se hizo presente rápidamente en el lugar del siniestro, logrando controlar el fuego de manera veloz.
De todas formas, y más allá de que las pérdidas fueron solamente materiales, la familia se mostró lógicamente desconsolada por la situación, que sobrevino por lo que ellos mismos denominaron “un accidente estúpido”.
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