Buena parte de la atención se centra en el acto que organizan los sobischistas. Será en Zapala, el 29. El oficialismo en el gobierno esperará un tiempo para avanzar en definiciones más precisas. El sobischismo apuesta fuerte y coincide, mientras tanto, en que la situación de la provincia es preocupante. Sobre todo, aseguran, por el aumento del gasto en salarios públicos.
El acto en Zapala puede llegar a marcar –por el éxito o el fracaso que implique para sus organizadores- el punto de inflexión partidario. Desde el oficialismo en el gobierno se sigue con atención la evolución de este “operativo retorno”. Las cartas serán mostradas con claridad, se estima, después de confirmar lo que ocurra el 29 de este mes.
Lo cierto es que todas las tardes, en la sede de FUNDEPA, el ex mandatario provincial encabeza una o varias reuniones que sirven para ir chequeando el operativo retorno.
Las planillas con listas de afiliados al partido provincial ya están “consolidadas”, y los organizadores del acto presumen de tener ya un piso de más de 2.000 militantes que se trasladarán desde la capital a la ciudad del centro de la provincia que alumbró el acta fundacional del MPN.
La estrategia de Sobisch ha centrado su actividad en estos meses en la capital, en la cuestión operativa. En lo estrictamente político, el sobischismo hace un diagnóstico de preocupación sobre la realidad provincial: se marca el crecimiento de la masa salarial en el Estado y la situación de inseguridad pública que –interpretan- aumenta en la medida que se desmadran las protestas sindicales.
“Alguien se equivocó en las proyecciones que se hicieron del presupuesto”, se asegura en estos cuarteles sobischistas. Y se afirma, con cierta sorna: “se dieron cuenta después de la mitad del año. Los sueldos pasaron de 1.600 millones a 2.900, y se llegará a 3.200 millones de pesos en el principio de 2009. Así no hay recursos que alcancen”.

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