Por: Silvia NaishtatVíctor Bronstein, experto en petróleo, dice que el precio del crudo está históricamente unido a una gran volatilidad. Y describe que hasta 1973 era manejado por compañías, las conocidas como las Siete Hermanas (Exxon, Mobil, Chevron, Texaco, Gulf, British Petroleum y Shell) que dominaban el mercado de extracción y refinación y utilizaban todo su poder. Pero las cosas comenzaron a cambiar en 1960 con la creación de la OPEP, ese cartel de países exportadores.
Claro que se trata de una industria que debe esforzarse por incorporar nuevas reservas y con cotizaciones bajas, se postergan proyectos de inversión y, por lo tanto, el descubrimiento de nuevos yacimientos. El presidente Obama está preocupado porque el petróleo participa con más del 90% en la matriz energética del transporte. "Sin petróleo se para el mundo", enfatiza Bronstein que insiste que, pese al estimulo a los biocombustibles, el petróleo es insustituible por el momento.
Desde hace 25 años el mundo descubre menos petróleo del que consume. Aunque con esta crisis global ya comienza a notarse una disminución de la demanda que, unido a las expectativas de un bajón en la economía global, derrumbó las cotizaciones del crudo de los US$ 150 a los 42 actuales.
Bronstein menciona un complejo escenario porque estos valores dejan afuera al petróleo no convencional: el que se extrae de aguas profundas en Brasil y Nigeria o el petróleo pesado en Venezuela.
Hacia delante, pocos creen que la cotización del crudo siga barranca abajo. Y arriesgan que continuará volátil. También apuestan a una merma en la producción y a problemas de abastecimiento futuro. ¿Será así? Se trata de los mismos gurúes que proyectaban un valor del crudo de 200 dólares en 2010.
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