Preceptor acusado de tener relaciones con alumna se tomó licencia

Preceptor acusado de tener relaciones con alumna se tomó licencia
La chica tendrá un régimen especial para poder aprobar las cuatro materias que rinde en las mesas de diciembre. Ninguno de los dos asiste a la Escuela Agrotécnica Nº 152, de Concordia. El acusado presentó certificado médico.
No hay pruebas, y por tanto, no hay cargos contra el preceptor involucrado en una relación amorosa con una alumna de la Escuela Agrotécnica Nº 152, Manuel María Calderón, de Concordia.

La definición la dio el rector de la institución, Víctor Fassi, quien dijo que la denuncia que efectuó fue en resguardo de la chica. En las fotos, que circularon por Facebook y que llegaron también a la casilla de correo electrónico de Fassi, sólo se ve a la menor en una relación íntima, pero no se logra identificar a la otra persona.

Por esa razón, la denuncia que llegó a los Tribunales de Concordia no atribuye responsabilidad a ningún mayor. Sólo se pide que se investigue la situación, y los hechos, que, según se preocupó por aclarar el rector, ocurrieron fuera de los límites de la escuela.

Mientras, ayer se abrió una información sumaria para deslindar responsabilidades dentro de la Escuela Agrotécnica Nº 152.

Los hechos

El sábado, pasadas las 22, una mujer se hizo presente en el domicilio particular del rector, y le contó de una relación clandestina entre una alumna del ciclo básico y un preceptor, un hombre de alrededor de 40 años, y dijo que de todo eso había fotos que lo certificaban.

Un rato después, Fassi efectivamente recibió un correo electrónico con las fotos que certificaban lo que la mujer le contó. El remitente, un tal Daniel Martínez. Aunque la sospecha es que el remitente no sería otra persona que la misma mujer que puso al tanto al rector de los hechos que involucraban al preceptor y a la alumna. La mujer, en realidad, es una mujer despechada, pareja del preceptor.

Viendo las fotos, y conciente de la situación escandalosa que alcanzaba a la escuela, Fassi hizo la denuncia policial. Pero en la Policía le recomendaron que antes de avanzar, se contactara con el padre de la menor. Eso hizo. Cuando pudo ubicarlo, pasada la medianoche del sábado, supo que el hombre ya sabía de la relación, y que sólo había pedido que el preceptor procurara eliminar de la red social Facebook las fotos que mostraban a su hija en una relación intima.

El lunes, Fassi puso en conocimiento de la situación a las autoridades de Educación, que ayer ordenaron realizar una información sumaria para determinar cómo se dieron los hechos y qué responsabilidad podría caberle al personal de la escuela.

Pero el rector negó que haya señalamiento hacia una persona en particular; menos aún al rector involucrado sentimentalmente con la alumna.

“Yo hice la denuncia por vi las fotos de la chica en Facebook. Pero no nombré a nadie. El nombre de este preceptor lo dio la mujer que fue a mi casa a contarme de la situación. Nada más. No hay pruebas, y en las fotos no aparece esa persona que me nombra la mujer”, contó.

“Se pidió una información sumaria para deslindar responsabilidades –puntualizó–. Pero no se señala a nadie en particular”.

Divulgados los hechos a través de los medios, las autoridades de la escuela resolvieron asumir la situación, y contarles a los alumnos qué es de lo que todo el mundo hablaba.

La chica, que debe rendir cuatro materias en las mesas de diciembre, ya no asiste a la escuela, y los docentes de cada una de las asignaturas que adeuda le darán un tratamiento especial. No asistirá a los recuperatorios, y los exámenes los dará de una forma alternativa: a través de un trabajo práctico y una investigación, que después defenderá frente a una mesa examinadora en la escuela.

Mientras, el preceptor tampoco asiste a la escuela. El lunes presentó un certificado médico y se tomó licencia. ¿La razón? Una fractura que se habría provocado entre viernes y sábado, según Fassi. De modo que ninguno de los dos, ni el preceptor ni la alumna, asisten por estos días a la escuela.

Fassi defendió ayer su actuación en el caso, y dijo que llevó el caso a la Justicia para preservar a la menor involucrada, y también para resguardar la imagen de la escuela, con una matrícula de casi 300 alumnos, un plantel de 70 profesores y 15 administrativos. “Actué como papá, como abuelo. En mi retina quedarán de por vida lo que vi en esas fotos. Actué por convencimiento propio, porque sentí que así debía actuar”, apuntó Fassi.

¿Hubo delito?

La situación que involucra a un preceptor y una alumna de una escuela de Concordia podría no quedar encuadrada en la figura legal de delito contra la integridad sexual de un menor.

Aunque sí al preceptor, encargado de velar por los alumnos, le podría caber una sanción administrativa por no haber cumplido efectivamente su rol en la escuela.

El artículo 120º del Código Penal dice: “Será reprimido con prisión o reclusión de tres a seis años el que realizare algunas de las acciones previstas en el segundo o en el tercer párrafo del artículo 119º con una persona menor de dieciséis años, aprovechándose de su inmadurez sexual, en razón de la mayoría de edad del autor, su relación de preeminencia respecto de la víctima, u otra circunstancia equivalente, siempre que no resultare un delito más severamente penado”.

El abogado Pablo Barbirotto, defensor de Menores en Paraná, dice que a la Justicia le cabrá la tarea de demostrar que el preceptor se aprovechó efectivamente de la inmadurez sexual de la menor, que tendría 17 años.

Pero enseguida aclaró: “También pudo tratarse de una relación consensuada, y en ese caso, a lo sumo, lo que podría caberle al preceptor es una sanción administrativa por parte de la escuela”.

Si efectivamente la chica tiene 17 años, evaluó, podría tener madurez suficientemente como para manifestar su consentimiento a la relación con la otra persona.

–¿Qué parámetro toma un juez para decidir que no hubo consentimiento voluntario?

–Generalmente, se toma un parámetro objetivo en base a la edad. Acá lo que hay que probar es que la otra persona se haya aprovechado de la inmadurez de la chica. Pero si hay consentimiento libre, no hay delito. Además, los hechos habrían sucedido fuera de la escuela, y según dice la Constitución, las acciones privadas de los hombres están exentas de la autoridad de los jueces.

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