Pérdidas de agua en estación de bombeo, al quedar sin luz

Pérdidas de agua en estación de bombeo, al quedar sin luz
“Rafaela tiene sed” decía el viejo eslógan utilizado por la ciudad en su conjunto -gobierno, organizaciones intermedias y vecinos- allá por 1973 cuando fue creada una comisión especial para gestionar la construcción de un acueducto. En ese tiempo Rafaela tenía unos 50.000 habitantes, prácticamente la mitad que ahora.
En los 40 años que nos separan de aquella fecha, y respecto del líquido elemento, no mucho ha cambiado. Con altísimos calores -debido al cambio climático quizás- seguimos literalmente sin agua verano a verano, y la premisa sigue siendo desde lo más básico hasta lo más suntuario, evitar de cualquier modo desperdiciar el agua potable que, dificultosamente y en un tramo de unos 60 km viene desde las estaciones de bombeo en el Río Salado, a la altura de Esperanza, hasta llegar a nuestra ciudad. Escasa y vital es el agua potable para las familias rafaelinas.

PERDIDA EN

EL BOMBEO

En la mañana de ayer -como también sucedió a fines de noviembre-, llamados telefónicos provenientes de la zona rural de Nuevo Torino y de Colonia La Nueva (curva de Milkaut en Ruta 70), nos alertaban de que en un campo cercano se había roto el acueducto -no fue así exactamente- y una gran pérdida de agua estaba allí generosa y apta para ser vista.

LA OPINION se trasladó hacia allí momentos después, a unos 40 km hacia el Este por ruta 70, y tomando luego por un camino rural otros 3 km hacia el Sur, llegando hasta la estación elevadora (de bombeo) Nuevo Torino, del acueducto Esperanza-Rafaela.

Al llegar al sitio se esperaba ver un caño roto y una gran laguna. No fue así. Lo que se encontró fue agua en charcos y en zanjas, con el aspecto de un suelo barroso que ya había drenado el líquido elemento.

Dos operarios de la EPE que se hallaban con una camioneta en el lugar, explicaron a este cronista que: “No se trata de una rotura del acueducto. Cuando se corta la luz, la planta deja de bombear el agua hacia Rafaela (la bomba es eléctrica), y el caño que viene de Esperanza rebasa”, explicaron los empleados.

Si bien la respuesta es lógica en sí misma, no termina de ser suficiente, ya que el resultado final es el mismo: miles de litros de agua potable se desperdician en una zanja de un camino rural, en vez de estar donde debería: en la mesa de los rafaelinos.

Explicación lógica pero insuficiente para que surjan las preguntas que obliga el sentido común: ¿Es necesario que cada vez que se corta la luz, tengan que ir operarios hasta la estación de bombeo a encender la bomba manualmente?¿No se puede implementar algún sistema que automáticamente restablezca el funcionamiento de las bombas al volver la electricidad? De ser posible -se presume que no debe ser una inversión onerosa-, se evitaría que en esas horas que hoy el personal de EPE demora en encender las bombas, cientos de miles de litros de agua potable se escurran por zanjas de campos donde nadie los va a aprovechar, cuando acá se necesitan.

ANTECEDENTE

En un extracto de una publicación de este Diario del 30 de noviembre último, ya se daba cuenta de que “vecinos del distrito Nuevo Torino (no son los mismos que llamaron ayer), dieron aviso sobre un gran volumen de agua acumulada sobre uno de los caminos rurales laterales que salen en forma transversal de la Ruta 70, ya que se trataría según sus dichos de agua potable que surgía del acueducto que transporta la misma desde Esperanza a Rafaela.

“De acuerdo a esas afirmaciones -sigue-, en horas de la mañana (del 29 de noviembre), se describía que la situación era tal que se habían cubierto las cunetas del camino y el nivel ya sobrepasaba sobre el lugar de tránsito, habiendo quedado atascado en el lugar un camión que no pudo evitar el deslizamiento hacia una de las zanjas”.

“En comunicación con ASSA -seguía el informe-, desde la empresa se dijo que no existía denuncia alguna sobre una pérdida tal por esa zona (...) También desde la Comuna de Nuevo Torino se dijo estar en desconocimiento de una situación de esa naturaleza (...)”.

Ahora sí, comunicación con empleados de EPE mediante, se puede conocer el origen de la pérdida, y que esta no tendría origen en una falla de un caño (por eso ASSA lo desmentía), sino en una falla operativa eléctrica en la infraestructura de la estación elevadora de bombeo, tarea propia de la EPE.

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