Los vecinos de Silva y Olivé, en pleno Arroyito, aseguran que en esa esquina hay “una bomba de tiempo”. Se trata de un pozo de una obra en construcción que fue habilitada en junio del año pasado pero en la cual sólo se realizaron las excavaciones, ya que los trabajos nunca avanzaron.
El municipio ya intimó tanto al dueño del terreno, Diego López Carreras, como al arquitecto a cargo de la obra, Sebastián Mulhall. Sin embargo, ni el profesional a cargo ni el titular del terreno respondieron a las intimaciones, por lo que el 11 de enero pasado la Municipalidad presentó una demanda penal en la Justicia.
Miedo. El permiso de edificación fue otorgado el 6 de junio de 2010, pero los vecinos aseguran que el pozo tiene “por lo menos cuatro años”, según indicó Mabel Valerio, una odontóloga que tiene su consultorio en el pasillo lindero al terreno donde está la excavación.
“Vivimos con miedo”, aseguró la mujer a LaCapital, y remarcó que “en ese pasillo, donde ya hay registrados hundimientos, pasamos todos los días los tres profesionales que trabajamos en los consultorios y, sobre todo, los chicos que se vienen a atender porque hacemos odontopediatría”.
“El último movimiento en el lugar —continuó Valerio— fue el de una retroexcavadora que vino en noviembre pasado, siguió sacando tierra y desapareció, pero después de eso nunca hicieron nada más. El único contacto lo tuvimos con el dueño del terreno que siempre dicen que van a empezar, pero nunca arrancan”.
En este sentido, la vecina exigió “una respuesta urgente de las autoridades o vamos a esperar que se caiga todo” y aclaró que “si esto se soluciona con un apuntalamiento, acá tiene que venir la empresa o la Municipalidad y hacerlo de una vez”.
El riesgo. El terreno está ubicado en Silva 1298, justo en la esquina con Olivé, y de acuerdo con los informes de los especialistas de la Dirección de Obras Particulares “el riesgo” lo presenta tanto para las paredes de las dos propiedades linderas —el pasillo del consultorio odontológico y una cochera ubicada sobre Olivé— como en la línea de edificación, a la altura de la vereda.
En el primer informe se indica que “el suelo está muy barroso, no se observa el clásico pozo de bombeo”, por lo que se sugiere que “el abandono es total y que nadie concurre después de las lluvias a desagotar el agua acumulada”. Y se refiere a la medianera sur del terreno como “muy inestable” y con arbustos de más de tres metros.
Es más, agrega que en caso de derrumbe, dicha medianera “podría arrastrar la edificación de dos plantas posterior al pasillo (del terreno lindero)”.
Hueco. Más adelante, el informe indica que sobre calle Silva “se sigue desgranando el sector de vereda en la línea de edificación, con un gran hueco a través del cual podrían caerse niños o personas”.
Las conclusiones del segundo informe de los especialistas, del 7 de febrero pasado, indican directamente que “por la falta de pendiente de los taludes y no habiendo apuntalamientos horizontales, el riesgo de derrumbe es muy alto”. Y hasta sugiere que “el detonante podría ser la vibración provocada por el tránsito pesado o por tormentas con vientos fuertes”
Comentá la nota