Postergan caso de abuso sexual que involucra a hijo de funcionaria renovadora

El magistrado César Yaya, a cargo del Juzgado de Instrucción N° 2 de Posadas está postergando el procesamiento del hijo de una funcionaria renovadora, acusado de abusar sexualmente de su pequeña hija.
A pesar de que la denuncia se realizó el 29 de mayo, de que el examen médico realizado por dos profesionales ginecólogas detectaron lesiones en la zona genital de la menor y de que las declaraciones de la niña en Cámara Gesell indican al padre como autor del hecho siniestro, el juez aún no ha decidido procesar al imputado.

Los familiares de la niña sospechan que la familia del acusado tiene llegada a resortes del poder y por esa razón, el magistrado posterga la definición sobre la situación procesal.

Por otro lado, los mismos médicos son imparciales y, a pesar de las detectaron lesiones en la zona genital de la niña, no fueron concluyentes al respecto de cómo pudieron ser ocasionadas las mismas.

Tras este panorama, se conformó la Cámara Gesell, con pericias a cargo de las doctoras María Elena Britto y María Cristina Elías. La toma de las declaraciones en esta cámara se realizó y allí, la psicóloga Andrea Báez del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial, señalando que la menor no estaba fabulando.

La conclusión a la que arriba la psicóloga del Cuerpo Médico Forense, no deja lugar a dudas y sostiene que “de acuerdo al material que se obtuviera durante la entrevista, es posible considerar que el relato brindado por la menor (…) son congruentes con una realidad percibida, y no se trata de una construcción fantaseada, imaginada, inoculada o tendiente a perjudicar a terceros con otros fines.”

En el expediente aparece el fragmento más fuerte del relato de la menor, que no sólo identificó claramente a su padre como el autor de los hechos investigados, sino que precisó por medio de dibujos, la zona de su cuerpo donde su padre la habría tocado. Asimismo, la pequeña relató que su padre la habría maniatado y amordazado.

También fueron identificados los lugares del acoso, que una vez más involucran a la funcionaria renovadora, dado que los abusos fueron en la casa de la abuela paterna, exactamente en la pieza de su padre.

Lo grave del hecho es que si bien este caso es aberrante, está agravado por el apañamiento de la Justicia, que una vez más beneficia a hijos de Poder y perjudica a terceros inocentes. Esta vez, una pequeña es víctima mientras su propio padre está libre, mientras debería pesar sobre sus hombros y sus días la carátula de "abuso sexual sin acceso carnal agravado por el vínculo".

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