La jefa de Estado confirmó este martes que visitará la provincia, posiblemente en el mes de abril. Lo hará para visitar, entre otros lugares, la Escuela de Educación Agropecuaria N°13 a quien le entregará fondos para continuar con la clonación de plantas ornamentales.
“En unos días más, yo voy a viajar a Chaco, posiblemente en abril, cuando baje un poco el calor, y vamos a ir a la Escuela Agrotécnica, una escuela pública que dirige (el ingeniero agrónomo, José) Ruchesi”, señaló Cristina, en el acto de lanzamiento del plan nacional de ciencia, tecnología e innovación productiva “Argentina Innovadora 202”.
La presidenta explicó que en la escuela se realiza la clonación de plantas “de una manera maravillosa”. “Ha clonado plantas, que antes teníamos que comprarlas a 3 euros el bulbo, y hoy tenemos un costo de un euro comparativamente. Lo estamos haciendo, ahora, en la Argentina. Él está en Chaco y este es otro de los proyectos muy importantes. Vamos a ir a visitarle porque son maravillosas las cosas que hace”, sostuvo.
“Yo tengo las plantas, que él me regaló cuando presentó el Plan Agroalimentario 2020, en Tecnópolis, que son esas plantas que se llaman anturius, que son los verdes con las calitas rojas. Bueno, es impresionante como se desarrollan clonadas, el otro día alguien entró a mi casa, en Gallegos, y me preguntó la arquitecta si eran artificiales y le dije: ‘Mejor que no la escuche un ingeniero del Chaco porque la mata’. Las hace él, pero es una maravilla. Para que ustedes tengan una idea del desarrollo económico que esto significa, Holanda es el principal productor de bulbo del mundo, produce dos bulbos por cada habitante en el mundo: 14.000 millones de bulbos al año, a un promedio de dos dólares cada bulbo. O sea en bulbos no más, 28.000 millones de dólares”, afirmó.
“Y él puede contar cómo le enseñó a una maestra jubilada, que tenía solamente su jubilación a hacer este tipo de emprendimientos y hoy ella, su marido y su hijo tienen un emprendimiento rentable. Como ven la ciencia aplicada al producto, a solucionarle la vida a la gente, a darle trabajo, a darle salida laboral”, indicó.
“Esta es la clave, y esta es la unidad magnífica y virtuosa de la que hablaba Lino, hace unos instantes, y que tanto nos costó por todos los prejuicios que había entre empresarios, científicos, o como él denomina, y lo dice él, entre las propias tribus científicas, como las denominó con mucho afecto y cariño porque él forma parte también de una tribu”, sostuvo.
La escuela
La escuela, creada en 1982, es un proyecto autogestionado que fue creciendo hasta ser uno de los centros más referenciales en materia de propagación. Comenzó a funcionar en el depósito de carbón y leña ubicado en la parte posterior del Centro de Educación Física del Parque “2 de Febrero”, de la ciudad de Resistencia.
Los docentes y la Asociación Cooperadora juntaron latas para reutilizarlas como macetas, recolectaron estiércoles y hojarasca para abono, gajos y semillas de podas, todo con el fin de acopiar materiales para sus clases prácticas.
Hoy la Escuela de Jardinería ofrece ocho cursos cuatrimestrales donde el promedio de edad de los estudiantes es de 40 años y su mayoría son de las provincias de Corrientes, Formosa y Santa Fe. Además, cuenta con la certificación de genetipo -es decir que los clones tienen el mismo genoma que la planta madre-, un laboratorio y un vivero que comercializa sus propias plantas.
Dos casos curiosos demuestran la magnitud de este proyecto. El primero es haber logrado una batata libre de virus. El segundo es la gerbera producida en la Escuela, una especie que se compraba en Holanda pero sin semilla, imposible de reproducirse. Hoy gracias al trabajo en esta institución se obtuvo este género con semilla, que se vende en el mercado interno.

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