Si bien estaba prevista su remoción en mayo, los expertos y encargados de las tareas aseguraron que trasladar las hojas centrales de los portones puede comprometer su estado general.
Una de las razones de esta decisión se debe a su gran peso, que supera las seis toneladas, y a la preservación de la estructura. Los expertos afirmaron que el proceso de conservación puede realizarse en forma vertical.
El traslado de las puertas estaba previsto para el 9 ó 10 de mayo pasado. No obstante, Edgardo Alfaro, inspector de la Dirección de Administración de Contratos de Obras Públicas, fue quien aseguró que “esta decisión está siendo evaluada para no comprometer el estado general de las mismas”.
Los técnicos explicaron que los portones no tienen soldaduras, sólo tornillos y remaches. Por esta razón han decidido no remover las puertas y trasladar el taller a la Avenida del Libertador. A pesar de que dificulta el trabajo de los restauradores, se está protegiendo el patrimonio cultural de la provincia.
Por su parte, Miguel Ángel Marchionni, artista plástico encargado de la restauración, explicó: “Hasta este momento, todo el trabajo lo hemos realizado verticalmente y descubrimos que así no ponemos en riesgo a los portones. De modo que si fuera necesario los sacaríamos, pero realmente están muy deteriorados y por ello no queremos que les ocurra algo”.
El proceso de restauración
Ésta será la primera restauración en 100 años. Se hará de forma completa y pretende emular las mismas técnicas que se usaron en aquel momento para su construcción.
Pedro Capenuccia, experto en conservación arquitectónica y restauración patrimonial, aseguró: “El proyecto contempla dos rubros fundamentales: uno es la restauración de deterioro y daños y el otro es la instalación de iluminación artística, que será subterránea y estará ubicada al nivel del piso de los portones”.
Además, será repavimentado ese sector de Avenida del Libertador. Será trabajado en forma conjunta con las obras de adoquinamiento de la calle Boulogne Sur Mer que está realizando la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza. Por esa razón, los adoquines continuarán por Libertador hasta los Caballitos de Marly para embellecer la restauración de los portones.
Estas obras de infraestructura son necesarias para permitir la evacuación de agua que proviene del Parque General San Martín y de los canales de riego.
En cuanto a la pintura de los portones Marchionni explicó: “Al no conocerse los colores originales, debido a que las fotografías de la época eran en blanco y negro, estimamos que debido a la arquitectura y el arte de Europa en aquella época podrían haber sido negros y dorados y por eso usaremos esos colores”.
En la obra trabajan por día entre seis y ocho personas. En el taller son al menos cinco las que llevan adelante la restauración de los objetos y las luminarias. Además hay otro frente de trabajadores que se encarga de las molderías que reconstruyen aquellas piezas que fueron destruidas.
Servicios
Edgardo Alfaro aseguró que “el tránsito estará interrumpido mientras dure la obra, que está prevista hasta fines de agosto o primeros días de setiembre. Sin embargo, también dependerá de la repavimentación de la calle Boulogne Sur Mer”.
Por ahora, las puertas laterales del conjunto escultórico están abiertas para la circulación de vehículos. No obstante, habrá corte total por las obras de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza en el mes próximo.
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