Por: Ricardo RoaMás de un tercio de los chicos argentinos de 15 años no comprende un texto sencillo. ¿Qué es un texto sencillo? Uno que no tiene inferencias ni metáforas. Eso dice el último relevamiento PISA, por sus siglas en inglés, al que se someten los sistemas educativos de casi todos los países. El rendimiento de los adolescentes en matemáticas es inferior aún al de lengua y en ciencia, más bajo todavía.
Las netbooks son una herramienta, una buena herramienta para achicar la brecha digital. En la Argentina, el promedio de computadoras por alumno es de una por cada 55 estudiantes. Es la proporción que tenía Chile hace diez años. Por tercera vez el Gobierno promete ahora que cada alumno de un secundario público tendrá una netbook. Es un avance que no resuelve la cuestión de fondo de la educación. Puede acercar el acceso a la información y facilitar el trabajo. Pero el problema, hoy mismo, es que muchos chicos no saben "leer" la información que reciben ni interpretarla. Ni mucho menos analizarla con espíritu crítico.
Pese a semejantes falencias, la Presidenta se autoproclamó "la Sarmiento del Bicentenario". Antes se había comparado con Keops; esta vez nada menos que con el prócer que impulsó como nadie la educación, toda la educación igualitaria y pública. Que democratizó la alfabetización, desarrolló la capacitación docente y fundó institutos de todo tipo. Más que demasiado para un plan de computadoras, por muy necesarias que sean.
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