Por Julio Burdman - director del Observatorio Electoral Latinoamericano
Las visitas de respaldo existen porque sus motivos van más allá de la simple transferencia de votos. Las ubicaciones políticas no están claramente demarcadas en un país que ya no tiene dos grandes partidos y estas visitas sirven para echar un poco más de luz. El peronismo hoy tiene todo un código en la materia: el desembarco de Kirchner con una comitiva de ministros representa un vínculo sólido. En cambio, las visitas breves y con escasa comitiva significan una relación menos fluida. El envío de un emisario -algún ministro- se dio en casos en que Kirchner no quiso comprometerse con el resultado -presuntamente adverso- de su hombre en el distrito.
En esta elección, el espectáculo de las visitas es particularmente importante porque la relación entre gobernadores y la Casa Rosada se convirtió en un dato clave. Muchos candidatos de ascendencia oficialista han hecho de su distanciamiento de la Nación un eje de campaña: la provincialización es una bandera. Otros apelan a mantenerse en el tren de la Casa Rosada, especulando con los votos que aún convoca la defensa del "modelo" y los réditos de una buena relación con el Gobierno nacional. Estar o no con Kirchner, y en qué medida, es uno de los ejes que organizan a la política de hoy. Así, la cuestión Nación-Provincias vuelve al primer plano, como siempre ocurre cuando la política argentina atraviesa una crisis.
Comentá la nota