Los políticos tucumanos quieren recuperar prestigio

En las conclusiones de un encuentro organizado por la Pastoral Social, admitieron que se debe vivir "para" la política y no "de" ella.
"Dios quiera que el futuro de nuestra sociedad esté, de verdad, en las manos de hombres y mujeres que, habiendo recibido la buena noticia del Evangelio, caminen humildemente, conscientes de su debilidad, pero con coraje, confiados en la fuerza de Dios, hacia la santidad cristiana, en el necesario y urgente compromiso político". Este es el deseo del arzobispo Luis Héctor Villalba, en el mensaje a los políticos con motivo de las festividades de fin de año que le fue consultado por LA GACETA.

El prelado cree fervientemente que una mejor política es perfectamente posible. "Esta es la Palabra dicha por el ángel a María: ’Porque no hay nada imposible para Dios’ (Lc. 1, 37). Es la palabra que caracteriza la fe de Abraham, ’quien creyó que Dios da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen’ (Rom. 4, 17). Aquí se funda la posibilidad de una vida recta, no sólo privada sino también pública, social; no sólo personal sino política: en la fuerza desconcertante del Evangelio", manifiesta el pastor.

Pero el vicepresidente del Episcopado argentino no sólo habla desde la espiritualidad y desde la Biblia, sino también con el conocimiento terrenal de lo que una treintena de referentes de la política tucumano comprometieron hace un mes, durante un encuentro que él mismo condujo.

La convocatoria

La reunión, que no tiene antecedentes recientes en Tucumán, tuvo lugar a fines de noviembre. Durante tres horas, funcionarios del Poder Ejecutivo, legisladores provinciales, parlamentarios nacionales y autoridades de partidos opositores trabajaron en grupos formados al azar. En ese contexto, debatieron sobre la realidad social, su vocación política, los temas que deben formar parte de la agenda pública durante 2011 y los aportes que harían a los procesos electorales que se celebrarán durante el año que viene.

La reunión de la comisión de Pastoral Social de la Arquidiócesis, que se realizó con la colaboración de la fundación Generación Ciudadana, tuvo como principal expositor a monseñor Villalba, quien instó a los políticos que acudieron a la cita a buscar el bien común por sobre los intereses personales. Con idéntico énfasis, abogó por la "honradez" en la clase política.

Cada equipo de trabajo expresó ideas que fueron reunidas por los coordinadores, y luego formalizadas en un documento por el equipo Pastoral.

El texto, al que tuvo acceso LA GACETA, fue enviado durante los últimos días por correo electrónico a quienes participaron.

Complementariamente, los asistentes serán invitados a una segunda cita que, en principio, se realizaría en marzo.

Los aportes

"No buscamos construir una oposición al Gobierno ni una fuerza de adhesión al oficialismo (…). Queremos cooperar en la construcción de nuestra vida común y en la resolución de los problemas". Esta advertencia es, en resumen, el espíritu que la pastoral expresó en el prólogo del documento final que no representa "un acuerdo ni un consenso", según se detalla.

En el primer tramo de las conclusiones, se destacaron las prioridades sociales que, según los políticos, se deberían atender en el país. Hicieron hincapié en la pobreza y la exclusión social; inseguridad e impunidad; drogadicción; fuentes de empleo y trabajo en negro; educación; inflación; medio ambiente y salud pública.

"Tienen que mejorar los Ingresos de los tucumanos: se debe redistribuir la riqueza mediante una nueva ley tributaria y una nueva ley de coparticipación federal de impuestos. Hay que otorgar el 82% móvil a los jubilados", aseveraron.

Por otro lado, en cuanto a las prioridades para las instituciones y la clase política, los resultados fueron contundentes: "alternancia del poder, respeto por la división de poderes, participación ciudadana, construcción de una verdadera oposición, manejo responsable de los fondos públicos".

Párrafo aparte mereció para los dirigentes lo que ellos denominaron "la recuperación del prestigio de la clase política". "Existe la necesidad de realizar una autocrítica que distinga entre ’vivir para la política’ y ’vivir de la política’. Hace falta una clase política más responsable de sus actos", consignaron. Y admitieron que se debe "asumir la complejidad del clientelismo y el asistencialismo".

Entre los aportes para el proceso electoral, se ponderaron el voto electrónico, los debates públicos, la evaluación pública de la gestión y la transparencia en los comicios.

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