Políticos y periodistas, entre los nuevos masones de Santiago

Se trata de cerca de cien personas, entre funcionarios de los tres poderes y conocidos hombres de prensa, además de contadores, abogados e ingenieros. Testimonio exclusivo de dos hermanos masones santiagueños.
Mezclados entre la gente común, reservados y discretos, unos cien santiagueños forman parte de la masonería local, entre los que se cuentan funcionarios públicos de los tres poderes, comerciantes, abogados, contadores, ingenieros y periodistas; aunque también militan empleados públicos y personas que desempeñan oficios manuales como los que dieron origen a la masonería europea. Todos hombres, sin excepción.

Tras un silencio que se prolongó por más de seis décadas, la masonería en Santiago del Estero se ha revitalizado en los últimos siete años con la creación de las logias Razón y Progreso, en la ciudad capital, y Mariano Moreno, de Las Termas de Río Hondo; así como con el taller José Benjamín Gorostiaga, en La Banda. Este último comenzó a funcionar en noviembre del año pasado.

Un masón santiagueño recibió a EL LIBERAL en su oficina y con la condición de preservarle su identidad y su ocupación, accedió a revelar detalles de las actividades que practican en la provincia.

Los masones eran “los constructores de iglesias”, incluso en la Catedral Basílica de Santiago está el ojo que todo lo ve, lo que indica que cada masón va dejando una señal cuando construye algo. "

“¿Cómo me encontraron”, preguntó con algo de sorpresa. “Quiero explicar que no formamos parte de una sociedad secreta como muchos creen, es una institución como cualquiera con sus normas y reglamentos”, dijo en primera instancia.

El informante destacó que la masonería local es una sociedad filantrópica de librepensadores “y en las reuniones hacemos lo que se llama tenidas, en la que cada hermano expone un tema, desde lo político hasta lo social o religioso; temas que no discutimos, ni aprobamos ni desaprobamos, simplemente intercambiamos ideas para enriquecer el pensamiento de cada uno de los masones”.

Destacó: “Cada hermano avanza sobre el tema que más le interesa, sólo algunos abordan el esoterismo”.

Agregó que si algún miembro, al que se lo identifica como hermano, no quiere opinar o plantear un tema, “solamente escucha”.

Al ser consultado acerca del pensamiento masón, recalcó: “Buscamos hacer el bien sin ningún tipo de discriminación, con una gran tolerancia entre los hermanos que constituyen la logia. Se puede encontrar integrantes que son de izquierda, de derecha, de centro; hay católicos, evangelistas, militares, peronistas, radicales y socialistas”.

También aseguró: “Lo que buscamos es avanzar en conocimientos, en trabajo solidario, los que antes construían iglesias y edificios, ahora queremos construir un ser humano real, volver a humanizar a la sociedad”.

Consideró, asimismo, que la masonería argentina, y también la santiagueña, “ha florecido mucho en estos últimos años porque la crisis que se está viviendo como sociedad nos hace buscar lugares donde tengamos los mismos valores que podamos transmitir y mejorar, pertenecemos a diferentes partidos políticos e instituciones que nos permite, a partir de ahí, buscar mejorar la calidad de vida de las personas”.

Desde su óptica particular, confesó que ingresó a la masonería “porque comulgo con el pensamiento de la búsqueda del bien común, de tratar de mejorar a la sociedad desde los lugares en que estemos, seguí el ejemplo de Alfredo Palacios, de José Ingenieros y de otros ilustres argentinos que hicieron mucho para el mejoramiento de la sociedad, y murieron en la pobreza”.

“Mala información”

Cuando se le preguntó al masón santiagueño sobre las actividades que desarrollan, casi lindando en lo secreto, puso de relieve que las logias “no son secretas, son discretas, por eso todavía se sigue hablando mal, se dice que los hermanos masones se reúnen para confabular, que quieren modificar el orden mundial, que manejan el Club de Willinburg donde se reúnen los poderosos del mundo y todo eso parte de la mala información”.

Cree que como consecuencia de las malas informaciones, como denuncia, “se ha hecho de la masonería como una cuestión pecaminosa. La gente tiene mal concepto influenciada por las películas o por lo que se publica en internet”.

Recordó que hubo un tiempo “en que se decía que Sarmiento, que era masón, escupía sobre la cruz y pisaba la imagen de Cristo, y la historia demostró que eso no sucedió”, y agregó: “No somos anticatólicos, hubo presidentes y gobernadores católicos que han sido masones, en Santiago la gran mayoría de los integrantes son católicos”.

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