Año electoral. Nuestra corta e interesante experiencia democrática, nos indica que habrá que estar atentos. Escuchar, leer, mirar y ver a todos los interesados en continuar o ingresar al "circo" político.
No voy hacer nombres. Cómo ciudadano común y profesional de la noticia, me interesa saber qué los mueven, quienes los mueven y cómo los mueven.
Hace muchos años entrevisté a hombre común, acerca de su vinculación con una institución solidaria y nunca olvidaré un par de conceptos que quiero transmitir. "....para saber si un candidato es sano hay que mirar a su alrededor. Cómo se ha comportado en su vida cotidiana. Cómo ha sido cómo vecino, amigo, compañero. Si es empresario, qué dicen sus empleados. Si es industrial o está vinculado con actividades laborales de esa índole, preguntémosle a sus pares. Si es coherente entre lo que dice y lo que hace. NO nos dejemos engañar con las máscaras sociales".
La mayor participación ciudadana está por concretarse en éste año. Con su voto, el pueblo hace uso de su derecho, elegir. Es un acto maravilloso y no deberíamos hacerlo automáticamente, sino tomando partido para no equivocarnos.
En un país donde poco y nada se debate. Dónde lo que se escucha son nombres y descrédito de los políticos, sindicalistas y partidos, el hombre de todos los días debería asumir el compromiso de participar activamente en éste período preelectoral, reflexionando, discutiendo, indagando lo que mejor le conviene a la comunidad en general.
Prudencia, respeto, sabiduría, capacidad, ética, salud espiritual, física y mental, desprendimiento ambicioso personal, solidaridad, generosidad, altruismo, y lucha por el bien común. Algunas de las claves de un ideal. Pero, ya lo sabemos, los ideales son solo eso, ideales. Sin embargo, podemos encontrar en muchas mujeres y hombres esas capacidades, aunque sean seres desconocidos o fuera del mundo mediático político social gremial.
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