La explotación del Hombre por el Hombre, se gana a si misma en originalidad, renovando sus modos de denigrar a la persona humana; al más débil. No hay ideología ni credo que haya logrado poner coto al avance de esa bestia de siete cabezas.
El Informe Mundial sobre Trabajo Infantil había demostrado que los progresos en las políticas diseñadas mundialmente para apartar a niñas y niños del trabajo infantil, habían sido escasos. Este flagelo seguía -y aún lo sigue siendo-, una deuda pendiente de las clases dirigentes de todo el mundo y de todos los niveles, sean locales, nacionales o supranacionales. Cerca de 246 millones de niños/as entre 5 y 17 años son los que trabajan en el mundo, de los cuales 179 millones están vinculados a las peores formas de trabajo infantil, lo que atenta gravemente contra su salud y su desarrollo. Entonces, cuando los Estados instauran estas fechas específicas, lo hacen desde la convicción de que constituyen una herramienta.
“Una oportunidad concreta y anualmente renovada, de instalar un tema determinado en el colectivo social y popular y sin lugar a dudas, es una forma de poner en situación de visibilidad lo que nos importa, positiva o negativamente”, concluyó Daives.
Un programa que lo previene y erradica
El programa para la prevención y erradicación del trabajo infantil, diseñado desde el Ministerio de Justicia, Trabajo y Derechos Humanos, señaló los objetivos a corto, mediano y largo plazo. Entre ellos, se destacan el promover el bienestar integral de los niños y niñas como sujetos plenos de Derechos; sensibilizar y concientizar a la sociedad sobre la problemática; fomentar la participación de los diferentes actores sociales; establecer las bases de un Sistema Integral Provincial de Información, que permita el relevamiento, análisis y actualización de datos.
Asimismo destacaron que, además se pretende articular con Redes Sociales Intersectoriales locales y regionales, fortalecer los Sistemas de Inspección del Trabajo y crear nuevos Mecanismos de Detección del Trabajo Infantil, así como también coadyuvar en la inserción, reinserción y/o permanencia en el Sistema Educativo Formal, de niños y niñas en riesgo socio-educativo.
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