La ley de la política

Por ADRIANO CALALESINA

La usurpación de tierras deja al descubierto que la ley no es asimilada por los ciudadanos. No sólo en este acto repudiable, sino en otros delitos más complejos. Los miedos a la impopularidad del "desalojo", los viejos fantasmas que alimentan a las mentes progresistas, hacen que sea preferible dejar todo al libre albedrío.

Planificación hubo en algún momento y proyecto también los hay. Lo que no existe es constancia en las decisiones políticas, y un convencimiento de hacer cumplir la ley, más allá de los contextos de la miseria.

La política es enemiga de la ley, pues muchas veces quién acude al municipio por un terreno termina vinculado en un entramado con fines partidarios o afiliado a algún partido, a costa de una "excepción". Esto se ha dado en todas las gestiones, y es difícil que ésta sea distinta. Basta saber que quien piensa distinto siempre se perjudica.

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