La política dirime el reparto de módulos a vecinos

La política dirime el reparto de módulos a vecinos

La cooperativa que inició trabajos en el barrio Alejandro Heredia tiene sede en la casa de la madre del legislador Emiliano Vargas Aignasse Un grupo de vecinos apunta a una “puntera” del dirigente oficialista. “No se puede cubrir a todo el mundo”, replicó la mujer.

 

Noelia Suárez, de 34 años, duerme en su cuarto con su esposo; en otra habitación se distribuyen, en dos camas, sus cinco hijos. Doris Ojeda, de 44, también está casada, y fue madre siete veces. “Nos faltaría un dormitorio, porque sólo tenemos dos, y ya no entramos todos”, relata. Una realidad muy similar vive Rosa Valeria Quiroga, de 34, quien se acomoda junto a sus siete hijos en una casilla que se inunda con cada lluvia. Estas historias se repiten en cada cuadra del barrio Alejandro Heredia, ubicado al sur de la Capital, a pocos metros de la planta de tratamiento de líquidos cloacales de San Felipe. Pero Suárez, Ojeda, Quiroga y muchas personas más del vecindario aseguran que algunos tienen más “suerte” que otros a la hora de esperar una solución habitacional.

El supuesto manejo político de las mejoras para viviendas con fondos públicos generó una fuerte división en el barrio. Un grupo de vecinos de la zona de Pérez Palavecino al 100 critica con indignación a Silvia Benítez, una “puntera” que responde al legislador alperovichistaEmiliano Vargas Aignasse. “Si querés que te den un módulo tenés que ‘trabajar’ para ella, haciendo cosas para su cooperativa. Pero a esto te lo da el Gobierno, yo no tengo por qué trabajar para ella. ¿Cómo puede ser que el único módulo del barrio lo esté haciendo ella en su casa?”, denuncia Celeste Reinaga, de 24 años.

En efecto, un grupo de trabajadores de la empresa MAK Construcción y de la cooperativa de trabajo “Caminemos Juntos” está levantando una construcción de ladrillos huecos en la propiedad de Benítez. Es fácil distinguirla, porque la fachada está pintada de blanco, y en letras celestes y blancas están impresos su nombre y la leyenda “Emiliano Vargas 2015”. Pero la “puntera” negó que se trate de un módulo habitacional. “Es un obrador. Por tener los materiales en mi casa justamente me han entrado a robar, y me llevaron un LCD. Yo vivo en una pocilga. Todo esto es por un tipo que quiere tomar protagonismo y está usando las necesidades de la gente. Yo gestioné alumbrado público, más de 1.000 módulos, una escuela. Yo laburo”, se defendió Benítez. La mujer cuestionó a Alberto Suárez, un “puntero” vinculado con el amayismo. “Quiere arruinar todo lo que hemos construido”, dijo la referente del Alejandro Heredia. De un lado y del otro las posturas coinciden en algo: los intereses políticos generaron el conflicto en el barrio.

Respuesta a una nota

Suárez llevó este año una nota al Instituto Provincial de la Vivienda y Desarrollo Urbano (Ipvdu) para solicitar módulos habitacionales en su sector del barrio. Según la contestación que obtuvo, la obra era inviable. “Se pudo observar que este sector se encuentra aledaño a la autopista a Famaillá y a la planta de tratamiento de líquidos cloacales, las cuales forman una barrera para el escurrimiento de aguas de lluvia”, indica la nota firmada por Ana Lía Barrionuevo y Pedro Arreguez, funcionarios del Ipvdu. El texto agrega que “la regularización de esos terrenos está en proceso de desarrollo”. Por ello, sugirieron a los vecinos “realizar las gestiones ante la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, a fin de que se tenga en cuenta la situación para futuros proyectos”.

Los vecinos se mostraron sorprendidos cuando advirtieron que la primera mejora habitacional ya se estaba ejecutando, y justamente en la casa de Benítez. “Como no voy a lamerle las patas (sic), como quiere ella, no me va a dar módulo. Se nos anotó a todos, pero sólo los que trabajan para ella van a tener (el beneficio)”, se quejó Quiroga, una de las más indignadas.

LA GACETA fue a buscar a la “puntera” cuestionada por los vecinos, pero había salido hacia Casa de Gobierno a hacer unos trámites. Finalmente, la entrevista se realizó por teléfono. “Son 35 módulos, y hay discapacitados y madres con 12 hijos, no se puede cubrir a todo el mundo”, advirtió Benítez. Además, dijo que el legislador Emiliano Vargas Aignasse (hermano de la secretaria general de la Gobernación, Carolina Vargas Aignasse) la ayuda en su labor barrial. “Gracias a él puedo llegar más a la gente, están viniendo 50 módulos más”, anticipó Benítez.

En la vivienda de la “puntera” estaban trabajadores de la empresa MAK Construcción y de la cooperativa de trabajo “Caminando Juntos”. Según explicaron, la firma privada se encarga de la provisión de materiales y de otros recursos, mientras que la organización social provee la mano de obra.

La constancia de inscripción de “Caminando Juntos” en la Administración Federal de Ingresos Públicos (CUIT 30-71081343-0) indica que se dedica a la “construcción, reforma y reparación de edificios residenciales y no residenciales”. El domicilio fiscal está fijado en calle Salas y Valdez 1.065, de San Miguel de Tucumán. La línea telefónica de esa vivienda está a nombre de la madre del legislador y de la funcionaria alperovichista, Nélida de Vargas Aignasse.

Los vecinos aseguran que, justamente, las cuestiones políticas son decisivas a la hora de la distribución de las mejoras habitacionales. “Lo que pasa es que Silvia Benítez nos hizo anotar para los módulos, pero ya todo el mundo sabe que le está dando sólo a los que están con ella. Pero yo no pertenezco a ningún político”, protestó Suárez, la mujer que sólo tiene un dormitorio para sus cinco hijos. Ojeda, que tiene más chicos y menos espacio aún, recordó que hace años están gestionando esos módulos. “Primero decían que no los podían hacer porque era zona baja, ya no entendemos nada”, sostuvo. Quiroga, madre de seis niños, no tiene dudas: “si se lo pide, usted tiene que pelearse con otra gente por ella”. En esa zona del Alejandro Heredia, algunos tienen más “suerte”. Otros, mucha menos.

SIN RESPUESTA.- LA GACETA intentó ayer comunicarse con el legislador alperovichista Emiliano Vargas Aignasse mediante llamados telefónicos y mensajes de texto, pero el dirigente de Villa 9 de Julio no contestó los llamados. Desde la Casa de Gobierno ofrecieron gestionar entrevistas sobre el tema con funcionarios oficialistas, pero finalmente no se pautaron.

PROBLEMAS DE INUNDACIÓN.- Los vecinos del barrio Alejandro Heredia coincidieron en que los problemas comunes entre ellos no se limitan a lo habitacional. Carlos es albañil, y pudo construir una vivienda para su esposa y sus tres hijos. “Pero las lluvias acá se llevan todo”, explicó. Señaló que necesita un baño para su vivienda. 

CONFLICTO.- Ayer a la tarde, vecinos que confrontan con la dirigente Silvia Benítez se comunicaron con este diario para asegurar que habían recibido amenazas de otras personas del lugar. “Tenemos las filmaciones, vamos a hacer la denuncia”, aseguró uno de los protagonistas de la protesta. Cuando LA GACETA se retiró del barrio, cerca de las 14.30, ya había un clima tenso entre los vecinos.

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