“Que el Señor los bendiga con una conversión y podamos volver a nuestros lugares con un empeño más grande de vivir como hijos de Dios”.
“Estoy asombrado por la cantidad de gente que vi en el camino, especialmente ciclistas entrando ya en los últimos kilómetros del trayecto, muchos caminantes y también vehículos”, manifestó el diálogo con Nuevo Diario. En ese contexto, monseñor recordó que hace siete años cuando estuvo por primera vez como obispo de la diócesis llegaba con facilidad hasta el santuario en vehículo, algo que hoy no se da. “Lo tuvieron que dejar a cinco cuadras”, explicó a modo de ejemplo.
El obispo se mostró gratificado por la devoción de la gente: “Acabo de ver una cola enorme para tomar gracia. Pienso que aquí se dan tantas conversiones, por lo cual me alegra mucho estar de nuevo en esta villa”.
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