En el escrito se declaran abiertos al diálogo con conciudadanos de buena voluntad y que se adhieren a los principios y valores fundamentales para la convivencia social.
Según el texto original, en el primer punto se advierte que “la dignidad de la vida humana debe ser protegida sin distinciones de ningún tipo desde su concepción hasta su muerte natural”.
En tanto, en el segundo apartado sostiene que “el Estado y la sociedad tienen el deber de proteger el matrimonio, comunidad de vida y amor entre un varón y una mujer”. Por último, indican que “los niños tienen derecho a crecer en una familia fundada en la unión estable entre varón y mujer y a ser educados según las convicciones de sus padres”.
La declaración fue firmada por el religioso santiagueño, su auxiliar Torrado Mosconi, su par de Añatuya, Adolfo Uriona y demás participantes de este importante encuentro, entre ellos, el arzobispo de Salta, Mario Cargnello, el arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca, Marcelo Colombo, de Orán; Pedro Olmedo Rivero, de Humahuaca; Mariano Moreno, de Cafayate; y Daniel Fernández, administrador apostólico de Jujuy. También los enviados del Consejo Pontificio para la Familia de la Santa Sede, monseñor Jean Laffitte y monseñor Carlos Simón Vázquez.
El obispo Polti hizo hincapié en varias oportunidades sobre la necesidad de defender la vida, desde la concepción hasta la muerte natural. Utilizando las palabras del papa Juan Pablo II indicó oportunamente que la persona tiene “derecho a la vida, del que forma parte integrante el derecho del hijo a crecer bajo el corazón de la madre después de haber sido concebido; y el derecho a vivir en una familia unida y en un ambiente moral, favorable al desarrollo de la propia personalidad”. l





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