La Cámara 7ª del Crimen, por mayoría, condenó a Néstor Carnero a 27 años de prisión por el crimen su pareja en Cañada de Luque.
En una polémica definición, el tribunal de la Cámara Séptima del Crimen y los jurados populares condenaron a Néstor Carnero a 27 años de prisión por el crimen de su pareja, Marta Núñez, hecho ocurrido frente a la atónita mirada de los tres hijos de la víctima.
Aunque aún restan conocerse los fundamentos, recién sería en 15 días, el tribunal presidido por el doctor Víctor Vélez e integrado por los jueces Carlos Ruiz y Ricardo Iriarte, además del jurado popular, habría considerado en su decisión las palabras del abogado defensor Luciano Flores.
«Lo que hizo Carnero fue una barbaridad, pero aplicarle la máxima pena no tiene justificación sino un mínimo atenuante», dijo durante los alegatos.
Agregó que «era impulsivo, analfabeto, estaba ebrio y era propenso a la vivencia reivindicativa afectiva», agregó en relación a un supuesto maltrato verbal por parte de la víctima hacia el imputado.
La sentencia causó estupor entre los familiares de Núñez que se encontraban en la sala de audiencias, que aguardaban la máxima pena para el asesino de la madre de tres hijos.
El fallo consideró que existían circunstancias extraordinarias de atenuación, por lo que no se aplica la violencia de género. Sin embargo, llama la atención que el veredicto estipule 27 años de prisión cuando la escala, en ese caso, sería de 8 a 25. Al delito de homicidio se le sumaban otros dos hechos. Uno por amenazas y coacción, y otro por violación a la restricción de hogar, lo que va claramente de la mano con la violencia de género por lo que, por ahora, no se entiende la resolución judicial.
Durante sus conclusiones, el fiscal Marcelo Altamirano había menifestado que Carnero había sido «frío, calculador y ejecutado como cualquier video de fanático en Medio Oriente», al referirse a cómo Carnero había golpeado sistemáticamente a su pareja para luego degollarla con un arma blanca.
«En todos lados había dicho que la iba matar» recordó el representante del Ministerio Público Fiscal al recordar las declaraciones de algunos testigos que pasaron por el juicio que ventilaba los hechos ocurridos a principios de diciembre de 2013. Dos meses antes, la mujer lo había denunciado al acusado por amenazas, por lo que la justicia dispuso la restricción de hogar.
«Ya está, una solución le tenía que dar», había declarado oportunamente el policía que lo detuvo al hombre de 60 años, luego que cometiera el aberrante y sangriento episodio en Cañada de Luque.
La defensa, poco después del hecho, argumentó que Carnero había reaccionado por qué se enteró que la hija mayor era sometida sexualmente por hombres a las que la víctima la entregaba. El hecho, que es investigado por la justicia, ha derivado en una profunda crisis psicológica en los niños, que además de quedar huérfanos, deben enfrentar la polémica tenencia entre las familias paterna y materna, además de la inexplicable burocracia del Senaf en el interior cordobés.
Un debate que deja polémica y varias aristas a salvar, entre ellas la integración igualitaria del tribunal y los jurados, en casos tan sensibles para la sociedad.
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