Alrededor de 70 taxistas de esta ciudad se movilizaron ayer con sus vehículos por la zona céntrica, haciendo sonar sus bocinas en rechazo a la posibilidad de que el municipio disponga que más unidades afectadas al servicio de remises sean convertidas en taxis.
Precisamente ese es el criterio sobre el que avanza el Ejecutivo municipal, en el marco del debate que apunta a instaurar una nueva ordenanza de transporte de pasajeros, ya que la existente resulta antigua para estos tiempos.
La protesta se gestó cuando parte de los taxistas se enteraron que numerosos remiseros que tienen parada en la Terminal de Omnibus, propusieron a la comuna crear una cooperativa de taxis o bien ser absorbidos por otra entidad de ese rango.
Quienes protagonizaron la manifestación aducen que el Ejecutivo quiere "llenar la plaza de taxis hasta colapsarla" y no encuentran justificativo a nuevos traspasos, resaltando que "aquí no se trata de un problema de gente desocupada".
Lo cierto es que la protesta del los taxistas también contó con la anuencia de algunos dueños de remiserías, que ven peligrar sus ingresos por el pago mensual de cuotas de sus adherentes, las cuales oscilan entre 300 y 500 pesos.
Los bocinazos de ayer se calmaron cuando quienes protestaban fueron recibidos por la concejal Iris López (a cargo interinamente de la Intendencia) y por el jefe de Gabinete de la comuna, José Alvarez, con quienes acordaron "congelar" momentáneamente cualquier conversión de remises a taxis, pero al mismo tiempo convinieron en volver a reunirse la próxima semana para hallar una solución consensuada a este intrincado tema.
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