Los colectivos que circularán por la 9 de Julio lo harán en sentido contrario a los carriles de la avenida. Es por la ubicación de las paradas. Afirman que técnicamente es acertado pero podría generar algunas complicaciones al tránsito y los peatones.
La colocación de las paradas en el medio de la calzada obliga a un cambio en la circulación de los colectivos por la ubicación de las puertas por donde ascienden y descienden los pasajeros. Esto no sucedió en la avenida Juan B. Justo ya que allí hay paradas de ambos lados, aunque en cuadras diferentes.
Según fuentes del gobierno porteño, el cambio de circulación estaba previsto en el proyecto original y se hace para mejorar el flujo de las diez líneas de colectivos que transitarán por allí. Además, descartaron que haya riesgos extras para el tránsito o los peatones.
Un especialista consultado por LPO indicó que no hay riesgos mayores que los normales, aunque dijeron que podría haber otras complicaciones. “Técnicamente no está mal y hasta podría decirse que está muy bien”, dijo el experto en transporte Jorge de Mendonça. Sin embargo, dijo que el proyecto debe verse en términos globales y lo calificó como “una aberración”.
El principal inconveniente, explicó, es que por la ubicación del Metrobus en el medio de la avenida, los autos ya no podrán girar a la izquierda, lo que hará intransitable la circulación en las calles que corren paralelas (Cerrito/Lima y Pellegrini/Bernardo de Irigoyen), que serán obligatorias para quienes quieran doblar. “Favorece sólo a los dueños de algunos hoteles”, opinó.
Otra cuestión a tener en cuenta es que al concentrar la circulación de los colectivos que antes circulaban por las calles Esmeralda y Maipú en la 9 de Julio, aumentará considerablemente la cantidad de peatones que caminan por la principal avenida de la Ciudad.
Las confusiones por el ida y vuelta en la circulación también podría ser causante de accidentes con los peatones. De Mendonça suma también el factor seguridad ya que sostiene que en las horas nocturnas resultará mucho más peligroso pararse en el medio de la avenida que en las calles paralelas, donde el movimiento es mucho mayor.
Un problema extra sería la realización de piquetes en los carriles exclusivos. Al circular en sentido contrario a la avenida y estar encerrados por bulevares, el corte de esos carriles haría muy complejo el desvío de los colectivos, lo que podría derivar en la paralización de los servicios. Según indicó Clarín el mes pasado, advertidos de esto funcionarios porteños estudian crear de un cuerpo especial de agentes de tránsito.
Comentá la nota