La polémica suscitada por la poda y corta de carolinos centenarios en la Villa 25 de Mayo ha llevado a que se reconsidere el problema y se busquen decisiones que dejen satisfechos a todos. Es que el debate generó opiniones a favor y en contra, que incluyeron desde posturas de ambientalistas, que insisten en que los especímenes no se toquen, hasta vecinos que señalan el peligro por el estado de deterioro y el tamaño de los mismos.
Lo cierto es que por la polémica, la obra estuvo detenida unos días, hasta que el viernes recibieron la visita de los funcionarios. El subsecretario de obras públicas del municipio, Enrique Ferraro, expresó que realizaron, junto a funcionarios de Recursos Naturales de la provincia y de Espacios Verdes municipal, una visita al lugar donde se realizan los trabajos de poda y tala de carolinos centenarios.
Según Ferraro, "los vecinos estaban muy contentos por la continuidad de la obra, ya que hay muchos de esos árboles muertos y que son, potencialmente, peligrosos", dijo y agregó que "es preferible perder un árbol y no una vida", en referencia al estado de varios ejemplares. "Para mí lo que se dijo en facebook es una cuestión política, aseguró, porque la gente de la Villa agradece los trabajos que no se realizaban desde hace 27 años".
También se ha sostenido que los árboles ya superaron largamente su ciclo vital, y que es una cuestión contra la que nada puede hacerse. Se trata de mantenerlos en buen estado, pero la naturaleza es inexorable. El ingeniero César Quiroga, de Recursos Naturales, expresó que la vida de un carolino es de unos 70 años, mientras que estos pasaron los 100.
En referencia a la implantación de árboles que son talados, manifestó que el municipio tiene stock para reemplazar las piezas removidas. "La empresa que ganó la licitación tiene prohibido comercializar el producto de la poda y la tala. Es más, el método que se emplea con esa madera es destinarla a donaciones de leña para los hogares y escuelas que la usan para calefacción en invierno".
También sostuvo que "los habitantes de lugar temían que los días de viento alguno de esos árboles cayeran y provocaran daños materiales importantes". Lo cierto es que las posiciones cruzadas no dejan de tener, cada una, su parte de razón.
Pero hay una cuestión que despierta muchas susceptibilidades, y es la de la capacitación real que tienen las empresas subcontratadas para llevar adelante la tarea, con qué criterio se cortan las ramas y quién decide que se corte un árbol.
En el imaginario colectivo están los recuerdos de algunos desmontes que se realizaron, sobre los cuales aún hay preguntas dando vuelta. Por un lado sobre la reposición de especies, que en algún caso se hizo de manera inadecuada (sin suministrarle riego) y en otro caso no se hizo. También se ha dicho que en esa ocasión se habría dado un uso comercial a la madera, haciendo un suculento negocio por parte de algún tercerizado.
Comentá la nota